En el municipio de Martos, en Jaén, un importante yacimiento arqueológico ha permitido descubrir la primera evidencia de parásitos intestinales en la península ibérica, datada hace más de 5.500 años. Este hallazgo arroja información clave sobre las condiciones de vida de las poblaciones prehistóricas y cómo los parásitos, como Ascaris lumbricoides, afectaron su salud.

Las condiciones de vida en el Calcolítico
Entre el IV y III milenio a.C., un grupo humano se asentó en lo que hoy es Martos, un lugar donde las condiciones de vida eran muy rudimentarias. Los habitantes vivían en espacios precarios, compartiendo sus hogares con animales domésticos. Además, utilizaban productos agrícolas que se abonaban con sus propias heces o con las de sus animales, lo que aumentaba el riesgo de enfermedades infecciosas.
Este contexto de vida propició el aumento de patologías infecciosas, incluida la parasitosis, que afectaba a los habitantes de la región. Los huevos de las lombrices intestinales, como Ascaris lumbricoides, eran comunes en los intestinos de los pobladores. Estas infecciones causaban diversos problemas de salud, como la anemia y un desarrollo físico deficiente.
El hallazgo de los huevos de Ascaris lumbricoides
En 1991, durante las obras de construcción de un polideportivo en las afueras de Martos, se descubrió un importante yacimiento arqueológico que incluía restos humanos. Entre los hallazgos, destacó el de una joven de entre 17 y 20 años, con una estatura de 1,53 metros. Esta mujer fue encontrada en una posición específica, con una pierna flexionada y una piedra sobre sus costillas.
Tras el análisis de los restos, se descubrió que la joven estaba infectada por Ascaris lumbricoides, un parásito intestinal que provoca una serie de complicaciones. Este hallazgo se considera el primero en la península ibérica y ofrece una nueva perspectiva sobre la vida en el Calcolítico.
El impacto de Ascaris lumbricoides en la salud
El Ascaris lumbricoides es un parásito intestinal que afecta a millones de personas en la actualidad. Esta lombriz se transmite a través de alimentos o agua contaminada con sus huevos, que se desarrollan en el intestino humano y pueden migrar a otras partes del cuerpo, causando infecciones graves.
En los tiempos antiguos, este parásito era común, y su presencia en el organismo de la joven descubierta en Martos revela cómo las infecciones parasitarias eran un problema frecuente. La infección por lombrices puede afectar tanto el desarrollo físico como el mental, al interferir con la absorción de nutrientes esenciales para el organismo.
En el caso de la joven de Martos, se observó que sufría de anemia, una condición que puede ser causada por la pérdida crónica de sangre y la malnutrición asociada con la presencia de estos parásitos. Además, se identificaron lesiones en la bóveda craneal, que podrían estar relacionadas con la anemia provocada por la infección.

Un contexto de vida precario y condiciones insalubres
Los expertos sugieren que las condiciones de vida en la región durante el Calcolítico contribuyeron al aumento de las infecciones parasitarias. El hacinamiento de animales y personas, la falta de higiene adecuada y las dificultades alimenticias provocaron un ambiente propenso para el desarrollo y la propagación de parásitos.
Los habitantes de Martos probablemente pasaban por períodos de escasez de proteínas en su dieta, lo que debilitaba su sistema inmunológico y los hacía más susceptibles a las infecciones. La presencia de animales domésticos y el uso de heces humanas y animales como fertilizantes también favorecían la contaminación ambiental y alimentaria, lo que explicaría la propagación de los parásitos.
Conclusión del hallazgo histórico
Este descubrimiento, publicado en la revista Saguntum por un equipo de investigadores de las universidades de Évora (Portugal) y Granada, así como el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, es significativo no solo por la rareza del hallazgo, sino por la luz que arroja sobre las condiciones de vida en la península ibérica hace más de 5.500 años. La presencia de Ascaris lumbricoides en los restos de la joven es una muestra clara de cómo las infecciones parasitarias afectaron a las poblaciones prehistóricas, proporcionando valiosa información sobre la salud y las prácticas de la época.
Este hallazgo forma parte del proyecto Dinagua, financiado por la Consejería de Universidades, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, y ofrece una nueva comprensión de los desafíos a los que se enfrentaron los habitantes del Calcolítico en su lucha contra enfermedades infecciosas.
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