Una solución científica a un problema cotidiano

La empresa británica Tropic, con sede en Norwich, ha desarrollado una banana editada genéticamente que mantiene su pulpa clara por más tiempo. Para lograrlo, utilizó la técnica Geigs, un método similar a CRISPR, que permite modificar el ADN sin introducir genes de otras especies.

Esta innovación se aplicó a la variedad Cavendish, la más consumida en el mundo, eliminando los genes responsables de la producción de polifenol oxidasa, la enzima que causa el oscurecimiento al contacto con el aire. La banana editada ya fue aprobada en Estados Unidos y Canadá, y está a la espera de autorización en el Reino Unido.

Beneficios ambientales y comerciales

Más allá de su apariencia, la modificación genética podría tener un impacto significativo en la industria alimentaria y el medioambiente. La prolongación de su vida útil reduciría el desperdicio de alimentos, un problema global que genera millones de toneladas de residuos cada año.

Según Tropic, la menor cantidad de bananas descartadas podría disminuir las emisiones de carbono en más de 9 millones de toneladas anuales. Además, su conservación prolongada facilitaría su incorporación en productos envasados y preparados, abriendo nuevas oportunidades comerciales.

Más allá del color: el futuro de las bananas editadas

La tecnología de edición genética no solo busca prolongar la frescura de las bananas, sino también resolver problemas que afectan su producción a nivel global. Tropic trabaja en variedades que puedan mantenerse verdes hasta 10 días más, facilitando su transporte sin la necesidad de químicos adicionales.

Otra línea de investigación se centra en la creación de bananas resistentes a la Sigatoka Negra y el Mal de Panamá, enfermedades que han devastado plantaciones en Latinoamérica y Asia. Estas plagas han obligado a los agricultores a aumentar el uso de pesticidas, afectando la sustentabilidad de la producción y la estabilidad del mercado global.

Un «Frankenfruit» o el futuro de la alimentación

A pesar de sus ventajas, la edición genética sigue generando debate. Críticos han calificado a estos productos como «Frankenfruit» y cuestionan su impacto en la biodiversidad y la seguridad alimentaria.

Sin embargo, las bananas Cavendish, que representan el 99% del consumo en el Reino Unido, ya son genéticamente idénticas debido a su reproducción por esquejes. Esto las hace altamente vulnerables a enfermedades, por lo que la biotecnología se presenta como una solución viable para garantizar su futuro.

Esta no es la primera fruta editada genéticamente en el mercado. En Japón, desde 2021 se comercializa un tomate modificado con CRISPR, y la industria sigue explorando nuevas aplicaciones para mejorar la calidad y sostenibilidad de los alimentos.

Con la banana como la fruta más consumida en el Reino Unido, su transformación podría marcar un punto de inflexión en la aceptación de los alimentos editados genéticamente a nivel global.

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