Oculto entre los arroyos de montaña y casi desconocido incluso para muchos expertos, el desmán ibérico se encuentra al borde de la extinción. Pero este roedor no solo es una víctima: es también un mensajero. Su alarmante declive podría ser una señal de alerta sobre el estado crítico de nuestros ecosistemas acuáticos. A continuación, desentrañamos por qué su conservación es urgente.


Un habitante único, adaptado al agua

El Galemys pyrenaicus, también llamado desmán de los Pirineos, es un mamífero endémico de la península ibérica. Pequeño y difícil de avistar, posee una trompa característica que le permite localizar microinvertebrados acuáticos, su principal fuente de alimento. Esta especialización extrema lo hace dependiente de entornos fluviales limpios, bien oxigenados y con caudal constante.

Desmán ibérico: el enigmático roedor en peligro crítico que revela la salud de nuestros ríos
Youtube: Europa Press

Sin embargo, esta misma dependencia lo convierte en una especie extremadamente vulnerable. Contaminación, obras hidráulicas y caudales menguantes han ido acorralando su hábitat hasta reducirlo a unas pocas zonas fragmentadas. En lugares como el Sistema Central, sus poblaciones han disminuido en más del 95 %.


Una víctima de la ignorancia y el cambio climático

Además del deterioro ambiental, el desmán ibérico sufre la falta de conocimiento científico. Muchas veces ha sido confundido con otras especies, lo que ha derivado en persecuciones injustificadas. Su biología sigue siendo un misterio: no se conoce con precisión ni su época de reproducción ni su longevidad. Esta falta de datos obstaculiza cualquier plan efectivo de conservación.

A esto se suma el cambio climático, que amenaza con agravar aún más la situación. La disminución de precipitaciones y el agotamiento de los acuíferos están secando las cabeceras de los ríos, donde el desmán solía prosperar. Si desaparecen sus presas —los microinvertebrados—, él también desaparece.


El ‘canario de la mina’ de los ríos ibéricos

El desmán no es solo una especie amenazada: es un bioindicador. Su presencia (o ausencia) señala el estado de salud de los ecosistemas fluviales. Como explica Ramón Pérez de Ayala, de WWF, proteger al desmán es también proteger nuestros ríos. Las tomas de agua para riego por goteo, la proliferación de especies invasoras como el visón americano y la sequía están empujando estos entornos a su colapso.

Por ello, organizaciones ambientales exigen restaurar cauces, eliminar barreras artificiales y reducir las extracciones de agua. El destino del desmán podría ser el espejo del futuro de nuestros ecosistemas acuáticos.

Desmán ibérico: el enigmático roedor en peligro crítico que revela la salud de nuestros ríos
Youtube: Europa Press

¿Todavía hay esperanza?

Sí, pero el tiempo es escaso. Su reciente inclusión en la lista de especies en “peligro crítico” ha reactivado esfuerzos para estudiar su comportamiento y planificar su reintroducción en zonas restauradas. Aunque el conocimiento sobre la especie aún es limitado, su valor ecológico y simbólico es incuestionable.

Ejemplos como el lince ibérico demuestran que la recuperación es posible. Sin embargo, para salvar al desmán, no basta con buenas intenciones: es necesario actuar con rapidez, antes de que su silencio en los ríos se vuelva irreversible.

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