Muchos aseguran que solo con oler el café ya sienten cómo se despejan. Otros beben descafeinado y, aun así, notan un impulso de energía. Lejos de ser una ilusión, estas sensaciones pueden tener una base científica. Un reciente estudio demuestra que el cerebro reacciona ante el café incluso cuando no hay cafeína de por medio.
Café sin cafeína, pero con efecto
Un equipo de investigadores de Eslovenia y los Países Bajos realizó un curioso experimento con 20 estudiantes universitarios, todos consumidores habituales de café con cafeína. Tras asegurarse de que cumplieran ciertas condiciones previas —dormir lo suficiente, no haber tomado café ni comido antes del estudio—, les midieron parámetros cerebrales y cardíacos, y evaluaron su rendimiento cognitivo.
Divididos en dos grupos, uno recibió café con cafeína y otro, café descafeinado. Ni los propios participantes sabían cuál les había tocado. Luego de una pausa, repitieron las mismas pruebas iniciales.

El resultado fue revelador: aunque las diferencias más notables ocurrieron en el grupo que tomó cafeína, ambos grupos mostraron cambios cerebrales y mejoras en el tiempo de reacción.
El poder del hábito y la sugestión
Según investigaciones previas, los consumidores frecuentes de café pueden experimentar una reacción física con solo oler esta bebida. Es decir, el cerebro asocia tan fuertemente el café con el estado de alerta que basta el estímulo sensorial —olor, sabor o ritual— para desencadenar una respuesta.
Esto explicaría por qué el café descafeinado también provoca efectos en el cuerpo: aunque el nivel de cafeína es mínimo, el cerebro ya está condicionado a «activarse» al reconocer el estímulo.
Cambios fisiológicos reales
Tanto el café con cafeína como el descafeinado provocaron un aumento de la presión arterial y una leve disminución de la frecuencia cardíaca en los participantes. Aunque se esperaba este efecto en el grupo que consumió cafeína, sorprendió que se replicara —aunque en menor medida— en quienes tomaron descafeinado.

Lo más llamativo fue que, en ambos casos, el tiempo de reacción mejoró, lo que sugiere una mayor atención y activación mental tras consumir la bebida.
Un estudio pequeño, pero revelador
A pesar de contar con una muestra limitada de solo 20 personas, este estudio abre nuevas vías de investigación sobre el papel de la percepción, la costumbre y la sugestión en la reacción del cuerpo ante ciertos estímulos.
Aunque la cafeína sigue siendo más eficaz para potenciar el estado de alerta, no subestimes el poder del descafeinado: tu cerebro, bien entrenado, podría activarse igual.
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