Parecería que el arte del coqueteo pertenece al instinto, pero la ciencia y la inteligencia artificial tienen otra opinión. Tanto los estudios psicológicos como los modelos de IA han coincidido en una técnica que no falla, sin importar género ni cultura. Y lo más curioso es que puede aplicarse en cualquier lugar, con resultados sorprendentes. ¿La clave? No está donde esperas.

Lo que reveló la psicología sobre el arte de atraer
Un estudio desarrollado por la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología analizó a casi mil estudiantes en Noruega y Estados Unidos. El objetivo era claro: detectar qué tácticas de coqueteo funcionan mejor, según el tipo de relación buscada (casual o duradera) y el perfil de quien las aplica.
Los resultados fueron inesperados. Ni la edad, ni la apariencia física, ni siquiera la religión o el nivel de deseo sexual marcaron una diferencia significativa. Lo que sí hizo la diferencia fue el uso del humor.
En contextos de encuentros casuales, las señales de disponibilidad sexual ofrecidas por mujeres fueron vistas como más exitosas. Sin embargo, cuando se trató de relaciones a largo plazo, la generosidad y el compromiso, especialmente expresados por hombres, ganaron protagonismo.
Pero más allá de estos matices, hubo un elemento común que brilló por encima del resto: la risa. Hacer reír, reírse con el otro y responder con espontaneidad al humor ajeno fueron considerados gestos universales de atracción. La risa compartida crea una sensación de sincronía y confianza, actúa como señal de inteligencia social y fortalece el vínculo emocional de forma sutil pero poderosa.

El método que propone la inteligencia artificial (y que parece funcionar)
Cuando se le pidió a la IA que diseñara la táctica de coqueteo perfecta, sus recomendaciones no fueron tan distintas a las humanas. ChatGPT, por ejemplo, propuso una estrategia basada en tres pilares: observación minuciosa, elogio creativo y humor ligero.
¿La clave? Evitar los halagos típicos. En vez de decir “qué ojos tan lindos”, sugería notar detalles únicos: cómo alguien se ríe, cómo mueve las manos al hablar, o qué expresiones usa. Este tipo de observación genera la sensación de que el otro ha sido realmente visto.
Luego viene el elogio sutil, enfocado en actitudes o rasgos de personalidad. Un “me gusta tu forma de explicar las cosas” puede ser más efectivo que un cumplido físico. Este tipo de comentario, si se presenta con naturalidad, refuerza la autenticidad.
El toque final es el humor, pero bien dosificado: nada de sarcasmo pesado ni bromas invasivas. Una observación irónica sobre uno mismo o sobre la situación que comparten puede romper el hielo, generar dopamina y crear una atmósfera distendida y atractiva. Esa combinación de observación, elogio genuino y risa ha sido identificada por la IA como uno de los caminos más efectivos hacia la conexión real.
El detalle corporal que sugiere otra IA y que pocos saben usar bien
Desde otra perspectiva, Gemini, otra IA, recomendó algo aparentemente simple pero muy poderoso: el toque sutil. Se trata de un gesto breve, natural, ligero, que puede aparecer durante una conversación interesante. Tocar el brazo, la mano o el hombro, sin invadir zonas íntimas, puede ser una señal poderosa de conexión.
Este tipo de contacto, si se produce con oportunidad y respeto, libera oxitocina —la hormona del afecto— y crea un puente físico de confianza. La clave está en la naturalidad: un gesto forzado o repetitivo puede generar incomodidad. Por eso, leer las respuestas del cuerpo del otro es esencial. Si hay una sonrisa, un gesto de acercamiento o una devolución del contacto, se puede avanzar. Si hay retroceso o incomodidad, es señal de que hay que dar un paso atrás.
Lo interesante es que este tipo de gesto, tan sutil, puede marcar una diferencia enorme. Rompe la barrera invisible del espacio personal y coloca a quien lo ejecuta en una posición distintiva frente al resto.
Gemini también advierte sobre errores comunes: tocar demasiado pronto, insistir cuando no hay reciprocidad, o invadir áreas sensibles como el rostro o la espalda baja. Lo esencial es la sensibilidad: la capacidad de notar si el otro está cómodo, relajado y abierto al contacto.
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Carolina Couselo cubre cine, series y anime en Oasis Nerd. Cinéfila apasionada, sus reseñas se destacan por una mirada crítica que va más allá de los títulos obvios — siempre en busca de esa película o serie que todavía no encontró su audiencia. Si hay un underdog en las pantallas, Carolina probablemente ya lo vio.






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