El sueño de convivir con robots humanoides ya no pertenece solo a la ciencia ficción. Gigantes tecnológicos están apostando fortunas para lograrlo, y gobiernos enteros se suman a esta ambición. Pero mientras las empresas visualizan hogares llenos de asistentes capaces de realizar cualquier tarea, la realidad es mucho más compleja: las personas parecen preferir soluciones más discretas y específicas, planteando un futuro lleno de promesas, pero también de obstáculos.

Inversiones masivas y visiones futuristas
El interés global por los humanoides no deja de crecer. En apenas un año, Figure AI pasó de una valuación de 2.600 millones de dólares a más de 39.000 millones, un salto que refleja la magnitud de las expectativas. A esta apuesta se suman compañías como Microsoft, Amazon, OpenAI y NVIDIA, todas deseosas de posicionarse en un mercado emergente.
Tesla tampoco se queda atrás con Optimus, su propuesta de asistente autónomo capaz de doblar ropa o recibir paquetes, mientras que el gobierno chino ha destinado más de 10.000 millones de dólares para acelerar su desarrollo. Proyecciones de Goldman Sachs sugieren que, para 2035, el mercado global de humanoides podría alcanzar los 38.000 millones.
Aunque la mayor parte de estas iniciativas se orienta a la industria, desde la logística hasta la manufactura, varias compañías sueñan con convertir al hogar en el escenario definitivo. Figure AI, 1X Technologies y Tesla han mostrado en sus materiales promocionales escenas de robots realizando labores cotidianas, desde limpiar hasta preparar té, planteando la imagen de un futuro donde compartir casa con un humanoide podría parecer normal.

Lo que realmente piensan los usuarios
Un estudio de la Universidad de Washington, presentado en la conferencia IEEE RO-MAN, recogió la opinión de 76 personas en Estados Unidos y Reino Unido sobre la idea de vivir con humanoides. Los resultados sorprendieron: la mayoría prefiere robots especializados antes que máquinas polivalentes con forma humana.
Los encuestados consideran más seguros y cómodos dispositivos como aspiradoras automáticas, dispensadores de medicamentos o salvaescaleras, en lugar de un único robot versátil. Sin embargo, aceptaron que un humanoide podría ser útil en tareas complejas como vestirse, donde no existen alternativas viables.
La percepción cambió al ver imágenes de prototipos como Neo o Optimus. Aunque algunos reconocieron su posible utilidad, dejaron claro que solo los aceptarían bajo estrictas condiciones: pruebas exhaustivas de seguridad, regulaciones claras y cobertura por seguros. En otras palabras, la desconfianza aún pesa más que el entusiasmo.

Entre la fascinación y el rechazo
Las principales preocupaciones se centraron en tres puntos: seguridad, privacidad y espacio. Los encuestados mencionaron riesgos de caídas, fallos técnicos e incluso accidentes domésticos al manipular objetos peligrosos. La posibilidad de hackeo o de cámaras transmitiendo datos a la nube alimentó aún más las dudas sobre la privacidad.
La apariencia de los humanoides tampoco juega a favor. Algunos diseños generan rechazo por la llamada “brecha inquietante”, en la que una figura demasiado parecida a un humano resulta perturbadora. Además, muchos los consideran voluminosos e innecesarios frente a soluciones más pequeñas y discretas.
La visión fue aún más crítica entre personas con discapacidades motoras consultadas en un taller de la conferencia HRI 2025. Ninguna mostró interés en convivir con humanoides, señalando que no podrían escapar si el robot fallaba. Uno de los panelistas comparó el enfoque actual con intentar fabricar autos autónomos poniendo un robot humano al volante en lugar de rediseñar el vehículo desde cero.
El futuro de la robótica doméstica quizá no pase por humanoides como los que hoy se imaginan, sino por máquinas multipropósito más simples y accesibles. Robots con ruedas, brazos mecánicos o incluso diseños caricaturescos podrían generar mayor aceptación social al ser percibidos como herramientas y no como reemplazos de las personas.
En definitiva, la carrera por llevar humanoides al hogar continúa, pero el camino está lleno de dudas, contradicciones y expectativas que muestran que esta revolución, si llega, será muy diferente a lo que la industria imagina hoy.
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Carolina Couselo cubre cine, series y anime en Oasis Nerd. Cinéfila apasionada, sus reseñas se destacan por una mirada crítica que va más allá de los títulos obvios — siempre en busca de esa película o serie que todavía no encontró su audiencia. Si hay un underdog en las pantallas, Carolina probablemente ya lo vio.






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