Durante décadas, el estudio del pasado remoto se ha apoyado casi exclusivamente en la forma de los fósiles y, más recientemente, en el ADN antiguo. Sin embargo, un nuevo enfoque está cambiando por completo las reglas del juego: el análisis de metabolitos atrapados en huesos fosilizados. Estas diminutas moléculas, producidas durante procesos vitales como la digestión o la respuesta a enfermedades, han sobrevivido durante millones de años y hoy actúan como auténticos archivos biológicos del pasado.

Un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de Nueva York ha identificado miles de metabolitos en huesos de entre 1,3 y 3 millones de años de antigüedad. El hallazgo permite saber qué comían los animales, qué enfermedades padecieron e incluso en qué tipo de clima vivieron.

Metabolitos: una nueva ventana a la prehistoria

La técnica utilizada, conocida como metabolómica, se emplea habitualmente en medicina moderna para estudiar enfermedades y estados fisiológicos. Su aplicación a fósiles es novedosa y especialmente reveladora, ya que, a diferencia del ADN, los metabolitos ofrecen información sobre la biología cotidiana de los organismos.

El estudio, dirigido por Timothy Bromage, profesor de patobiología molecular, parte de una idea clave: durante el crecimiento del hueso, los metabolitos que circulan por la sangre pueden quedar atrapados en microespacios óseos. Gracias a la estructura porosa del hueso y a la presencia de colágeno —una proteína sorprendentemente resistente al paso del tiempo—, estas moléculas pueden conservarse durante millones de años.

Dietas, parásitos y sexo biológico escritos en el hueso

Los investigadores analizaron fósiles procedentes de Tanzania, Malawi y Sudáfrica, regiones estrechamente vinculadas a los primeros paisajes habitados por homínidos. Entre las muestras había huesos de roedores, antílopes, cerdos y hasta elefantes.

Los resultados fueron asombrosos. Algunos metabolitos indicaban procesos normales como el metabolismo de aminoácidos o vitaminas. Otros revelaban información mucho más específica: marcadores asociados a hormonas permitieron identificar el sexo de algunos animales, mientras que ciertos compuestos químicos delataban enfermedades.

Uno de los casos más llamativos apareció en un fósil de ardilla terrestre hallado en la Garganta de Olduvai, con unos 1,8 millones de años de antigüedad. En el hueso se detectó un metabolito exclusivo del parásito Trypanosoma brucei, responsable de la enfermedad del sueño, lo que demuestra que este patógeno ya circulaba en ecosistemas antiguos.

El pasado no estaba muerto: científicos descubren rastros de dieta, enfermedades y clima en huesos fósiles
museoevolucion

Reconstruir climas y paisajes desaparecidos

El análisis químico también permitió rastrear la dieta vegetal de los animales. Algunos metabolitos estaban asociados a plantas como el aloe o los espárragos silvestres, lo que a su vez ofrece pistas sobre el entorno. Estas especies vegetales requieren condiciones climáticas concretas, por lo que su presencia indica climas más cálidos y húmedos que los actuales.

Los datos coinciden con estudios geológicos previos y refuerzan la idea de que muchas regiones del África oriental eran, en el pasado, paisajes más verdes y ricos en agua.

Un nuevo papel para los fósiles

Según los autores, este enfoque convierte a los científicos en algo parecido a “ecólogos del pasado”, capaces de reconstruir ecosistemas extintos con una precisión inédita. El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, sugiere que los fósiles no solo cuentan cómo eran los animales, sino también cómo vivían.

En definitiva, los huesos fosilizados ya no son solo restos petrificados: son auténticos archivos químicos de un mundo perdido que empieza, por fin, a revelar sus secretos.

🔬 ¿Te fascina la ciencia? Suscribite a nuestro canal de YouTube para contenido científico que te va a volar la cabeza.

▶ Suscribirme

Deja tu comentario

Trending

Descubre más desde Oasis Nerd

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo