Desde 2020, la gripe aviar H5N1 se ha convertido en una de las mayores preocupaciones sanitarias globales. Aunque afecta principalmente a las aves, el virus ha demostrado una inquietante capacidad para saltar a mamíferos —como focas, zorros y vacas— y causar infecciones humanas esporádicas, generalmente graves. En ese contexto, cualquier avance que ayude a frenar su propagación resulta clave.
Un enfoque distinto: inmunidad desde la nariz
Investigadores de la Universidad de Washington desarrollaron una vacuna nasal experimental contra la gripe aviar H5N1 y comprobaron su eficacia en animales de laboratorio. Los resultados fueron publicados en la revista científica Cell Reports Medicine.
A diferencia de las vacunas inyectables tradicionales, esta formulación se administra por la nariz y actúa directamente sobre las vías respiratorias, el principal punto de entrada del virus. Según los científicos, esta estrategia permite bloquear la infección desde el inicio y reducir también el riesgo de transmisión.
Una amenaza que no desaparece
El virus H5N1 provoca brotes masivos en aves, con altas tasas de mortalidad y enormes pérdidas económicas en la industria avícola. En los últimos años, millones de animales fueron sacrificados y varios países implementaron campañas de vacunación para contener su expansión.

El salto del virus a mamíferos encendió las alarmas. En humanos, los contagios suelen darse en personas con contacto estrecho con animales infectados y cursan con cuadros clínicos severos. La Organización Mundial de la Salud considera actualmente bajo el riesgo de pandemia, pero advierte que el virus continúa mutando y requiere vigilancia constante.
Cómo funciona la vacuna
El equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington seleccionó proteínas del H5N1 presentes en variantes que infectaron a humanos y diseñó un antígeno optimizado. Ese antígeno se introdujo en un adenovirus inofensivo, incapaz de replicarse, que funciona como vehículo para activar la respuesta inmunitaria.
“El objetivo era inducir inmunidad en la nariz y las vías respiratorias superiores”, explicó Jacco Boon, uno de los autores del estudio. “De ese modo podemos proteger tanto frente a la infección inicial como frente a la enfermedad grave”.
Resultados prometedores en animales
Los ensayos se realizaron en hámsteres y ratones. Los animales vacunados desarrollaron una respuesta inmunitaria robusta y no se infectaron, incluso cuando se los expuso a dosis altas del virus. La protección se mantuvo con dosis bajas de la vacuna.

Además, los investigadores compararon la vacuna nasal con las vacunas tradicionales contra la gripe estacional. Estas últimas ofrecieron poca protección frente al H5N1 en los modelos utilizados. Incluso la misma vacuna experimental aplicada por inyección resultó menos eficaz que la versión nasal.
Según Michael Diamond, el estudio demuestra que “esta plataforma de administración nasal puede impedir que la infección por H5N1 se establezca en la nariz y los pulmones”.
Qué sigue ahora
Otro dato clave es que la vacuna mantuvo su eficacia en animales con inmunidad previa por infecciones gripales o vacunación anterior, un factor crucial para su posible uso en poblaciones humanas.
Por ahora, se trata de resultados preclínicos. El equipo planea realizar más pruebas en animales y en tejidos humanos, además de desarrollar variantes que refuercen la respuesta inmunitaria.
Aunque todavía falta camino por recorrer antes de pensar en su uso en personas, este avance ofrece un respiro frente a una amenaza que sigue latente. En un escenario donde la prevención temprana es fundamental, la inmunidad que empieza por la nariz podría marcar la diferencia.
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