El estudio de las tormentas solares no solo ayuda a entender el comportamiento del Sol, sino también cómo reaccionan los planetas a esos eventos extremos. En el caso de Marte, una reciente tormenta captada durante el máximo del ciclo solar permitió observar con un nivel de detalle sin precedentes qué ocurre en su atmósfera cuando recibe un impacto directo del viento solar.
Una explosión de radiación que lo cambió todo
Durante el evento, sondas como Mars Express y ExoMars Trace Gas Orbiter registraron un fenómeno extremo: la atmósfera superior de Marte se llenó de partículas cargadas.
El impacto fue tan intenso que:
- La densidad de electrones aumentó drásticamente
- La ionosfera inferior creció hasta un 278 % de su tamaño habitual
- La radiación acumulada en solo 64 horas equivalió a 200 días normales

Una técnica clave para “ver” la atmósfera
Para analizar lo ocurrido, los científicos utilizaron una técnica llamada ocultación radioeléctrica. Básicamente, una señal enviada entre satélites atraviesa la atmósfera y se deforma según su composición.
Gracias a este método, desarrollado en el entorno de la Agencia Espacial Europea y optimizado por investigadores del Imperial College London, se pudo reconstruir en tiempo real cómo cambiaban las capas atmosféricas tras la tormenta.
Lo más sorprendente es que la medición se produjo apenas minutos después del impacto solar, algo extremadamente poco común en este tipo de estudios.
Marte y la Tierra: dos respuestas completamente distintas
Uno de los hallazgos más importantes del estudio es la diferencia entre cómo reaccionan Marte y la Tierra ante una tormenta solar.
En Marte, en cambio, no hay protección global. Las partículas penetran directamente en la atmósfera, provocando:
- Aumento masivo de electrones
- Alteraciones en la estructura atmosférica
- Mayor exposición a radiación
Esta diferencia es clave para entender por qué Marte perdió gran parte de su atmósfera a lo largo del tiempo.
Lo que esto significa para futuras misiones
Estos descubrimientos no son solo teóricos. Tienen implicancias directas para la exploración espacial.
Por un lado, las tormentas solares representan un riesgo serio para astronautas y equipos. La radiación registrada en este evento muestra que una misión tripulada debería contar con sistemas de protección muy avanzados.
Por otro, los cambios en la ionosfera pueden interferir con las comunicaciones y los sistemas de radar, dificultando la exploración de la superficie.
Un laboratorio natural para entender otros mundos
El estudio también aporta algo más amplio: una forma de comprender cómo evolucionan los planetas sin campo magnético.
Analizar cómo el viento solar interactúa con Marte permite reconstruir su historia atmosférica y, al mismo tiempo, aplicar ese conocimiento a otros mundos del sistema solar y más allá.
Las tormentas solares, que en la Tierra pueden ser solo un espectáculo de luces, en Marte revelan algo mucho más profundo: cómo un planeta puede transformarse —o perder su capacidad de sostener vida— bajo la influencia constante del Sol.
Y cada nueva observación acerca un poco más a la ciencia a responder una de las grandes preguntas: por qué dos planetas tan similares terminaron siendo tan diferentes.
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