El deshielo de Groenlandia no depende solo de cuánto calor haga en la superficie. También importa cómo se comporta el hielo por dentro. Un nuevo estudio sobre el glaciar Sermeq Kujalleq, en el oeste de Groenlandia, muestra que las grietas profundas pueden funcionar como depósitos temporales de agua que, en determinados momentos del año, se abren hasta el fondo y liberan grandes volúmenes hacia la base del glaciar.
Grietas que almacenan agua hasta que el hielo se estira
Durante la temporada de deshielo, el agua se acumula en la superficie de los glaciares y puede filtrarse a través de grietas. Pero el estudio demuestra que este drenaje no ocurre siempre de inmediato. En algunas zonas, el agua queda retenida durante un tiempo en campos de grietas profundas, como si fueran pequeños reservorios sobre el hielo.
La clave está en la tensión del glaciar. A medida que avanza la temporada, el hielo cambia su comportamiento: pasa de estar más comprimido a estirarse cada vez más por efecto de su propio movimiento. Cuando ese estiramiento alcanza un punto suficiente, las grietas pueden abrirse hasta la base y permitir que el agua descienda de golpe.
Ese proceso se observó especialmente entre mayo y junio de 2019, al inicio de la temporada de deshielo. Los investigadores analizaron 48 campos de grietas y encontraron que el 83% drenó durante ese periodo, incluso antes de que se vaciaran muchos de los lagos superficiales formados sobre el hielo.
Un mecanismo distinto al de los lagos glaciares
Hasta ahora, gran parte de la atención estaba puesta en los lagos que se forman sobre la capa de hielo y que pueden vaciarse repentinamente por lluvias intensas o fracturas bruscas. El nuevo estudio muestra que los campos de grietas siguen una lógica diferente.
En ellos, el momento del drenaje depende menos de un evento externo puntual y más de la deformación estacional del hielo. El agua puede estar presente, pero solo llega al fondo cuando la estructura del glaciar se estira lo bastante como para abrir un camino completo hacia la base.
Para detectar este patrón, el equipo combinó imágenes satelitales de alta resolución, modelos de derretimiento superficial, mediciones de velocidad del hielo e inteligencia artificial capaz de identificar agua en zonas complejas, como arroyos, grietas y superficies fracturadas.
Por qué preocupa para el nivel del mar
Cuando el agua de deshielo llega al fondo del glaciar, puede actuar como lubricante. Esto facilita que la masa de hielo se desplace con mayor rapidez hacia el océano. Si ese movimiento aumenta, también puede crecer la pérdida de hielo y el aporte de agua dulce al mar.
Los autores señalan que el drenaje de grietas transfiere al menos la mitad del agua de deshielo al fondo de la capa de hielo. Por eso, entender este proceso es fundamental para mejorar las predicciones sobre la evolución futura de Groenlandia.
Si los modelos climáticos no distinguen entre grietas que retienen agua, grietas que drenan de inmediato y lagos superficiales, podrían calcular mal la velocidad con la que el hielo responde al calentamiento. Eso significa subestimar o sobreestimar su contribución al aumento del nivel del mar.
El hallazgo muestra que los glaciares no son bloques inmóviles que simplemente se derriten desde arriba. Son sistemas dinámicos, con grietas, tensiones internas y canales ocultos que regulan cuándo y cómo el agua llega a sus profundidades. En un planeta más cálido, esos mecanismos internos pueden volverse decisivos para entender el futuro de los hielos polares.
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