Cuando se habla de la subida del nivel del mar, la primera imagen suele ser la de un glaciar derritiéndose o enormes bloques de hielo cayendo al océano. Esa escena es real y forma parte del problema, pero no cuenta toda la historia. Hay otro proceso menos visible que también empuja el mar hacia arriba: el océano se está calentando y, al hacerlo, ocupa más espacio.
Qué es la expansión térmica del océano
La expansión térmica ocurre cuando un cuerpo aumenta su volumen al calentarse. En el caso del agua, el calor hace que sus moléculas se muevan más y se separen ligeramente. Esa diferencia puede parecer mínima en un vaso o una olla, pero en una masa tan inmensa como el océano se vuelve enorme.
No aparece agua nueva. La misma cantidad de agua ocupa más lugar. Por eso, aunque no se derritiera un bloque de hielo en ese momento, el nivel del mar podría seguir aumentando si el océano continúa absorbiendo calor.
Los mares funcionan como una gran esponja térmica del planeta. Absorben gran parte del exceso de energía atrapada por los gases de efecto invernadero y la almacenan tanto en capas superficiales como profundas. Ese calor acumulado no desaparece rápidamente: permanece en el sistema oceánico y contribuye a elevar la superficie marina.
El deshielo sigue siendo clave, pero no actúa solo
El aumento del nivel del mar se explica principalmente por dos procesos. El primero es el derretimiento de hielo terrestre, como glaciares y capas de hielo de Groenlandia y la Antártida. Cuando ese hielo se convierte en agua y llega al océano, suma volumen.
El segundo es la expansión térmica. En este caso, el volumen aumenta porque el agua ya presente se dilata al calentarse. Ambos procesos avanzan al mismo tiempo y se refuerzan dentro del contexto del cambio climático.
También es importante distinguir entre hielo terrestre y hielo marino. Cuando se derrite hielo flotante, como parte del Ártico, su impacto directo sobre el nivel del mar es menor porque ya estaba desplazando agua. En cambio, el hielo que descansa sobre tierra firme sí añade agua nueva al océano cuando se derrite.
Un aumento que no se siente igual en todas partes
La subida del nivel del mar no ocurre de manera uniforme en todas las costas. Además del calentamiento del agua y el deshielo, intervienen factores como corrientes marinas, vientos, cambios en la gravedad terrestre, movimientos tectónicos y subsidencia, es decir, el hundimiento del suelo.
Por eso, dos ciudades costeras pueden enfrentar escenarios muy distintos. Una zona portuaria construida sobre terrenos que se hunden puede experimentar un aumento relativo más rápido. Otra región puede verse afectada por cambios en corrientes oceánicas o por la forma particular de su costa.
La expansión térmica no genera imágenes tan impactantes como un glaciar quebrándose, pero su efecto es persistente. Actúa de manera silenciosa, global y acumulativa.
El océano no solo recibe las consecuencias del calentamiento global: también las almacena. Y al almacenar calor, se expande. Esa expansión lenta amenaza humedales, infraestructuras, ciudades costeras y comunidades que dependen directamente del equilibrio entre tierra y mar.
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