Las cabras suelen ser vistas como animales resistentes, curiosos y adaptables, capaces de sobrevivir en montañas, zonas áridas y terrenos difíciles. Pero su inteligencia social empieza a recibir cada vez más atención científica. Un nuevo estudio sugiere que estos mamíferos no solo responden a la presencia humana, sino que también pueden interpretar ciertas señales vocales para resolver problemas.
La investigación, publicada en Royal Society Open Science, mostró que algunas cabras fueron capaces de seguir la dirección de una voz humana para encontrar comida escondida. El resultado refuerza la idea de que estos animales, domesticados desde hace miles de años, desarrollaron una sensibilidad especial hacia las señales de las personas.
Una habilidad parecida a la de los perros
En el experimento, las cabras debían elegir entre dos recipientes idénticos. Solo uno contenía comida, pero los animales no podían ver dónde había sido colocada. La pista clave era la voz de una persona oculta, que hablaba en dirección al recipiente correcto.
Cuando la voz apuntaba hacia el lugar donde estaba la recompensa, las cabras acertaron cerca del 60% de las veces. La cifra resulta llamativa porque se acerca al rendimiento observado en perros domésticos en pruebas similares.
En cambio, cuando no había señal vocal o cuando la voz se dirigía lejos de ambos recipientes, los resultados bajaban prácticamente al nivel del azar. Esto sugiere que los animales no estaban respondiendo simplemente al sonido ni al olor de la comida, sino a la orientación de la voz humana.
Cómo fue el experimento
El estudio se realizó en Buttercups Goat Sanctuary, en Kent, Reino Unido, con 29 cabras. Cada animal participó en 12 ensayos. Antes de la prueba principal, los investigadores familiarizaron a las cabras con el sistema llamándolas por su nombre y mostrándoles que uno de los recipientes podía contener una recompensa.
Luego, en la fase central, la comida se escondía sin que el animal pudiera verla. El investigador se colocaba detrás de una barrera y hablaba con entusiasmo hacia el recipiente correcto, guardaba silencio o dirigía la voz lejos de ambos cubos.
La recompensa era un pequeño trozo de pasta cruda. Aunque parezca un detalle menor, este tipo de estímulo permite medir con claridad si el animal logra interpretar la señal y tomar una decisión.

No todas las cabras respondieron igual
Uno de los aspectos más interesantes del estudio fue la diferencia entre individuos. Algunas cabras lograron usar la voz humana con bastante eficacia, mientras que otras rindieron igual o por debajo del azar.
Para los investigadores, esto deja abiertas varias preguntas. La motivación, la personalidad, la experiencia previa con humanos o el contexto de crianza podrían influir en la capacidad de cada animal para interpretar la señal.
El hallazgo también se suma a trabajos anteriores que ya habían mostrado que las cabras pueden responder a gestos humanos, reconocer expresiones faciales y detectar emociones en la voz.

Qué dice esto sobre la domesticación
La investigación vuelve a poner en debate el papel de la domesticación en la inteligencia social de los animales. Durante miles de años, cabras y humanos convivieron en entornos rurales, productivos y familiares. Esa relación prolongada pudo favorecer una mayor atención hacia las señales humanas.
Aun así, los autores aclaran que todavía falta comparar estos resultados con cabras no domesticadas o con animales expuestos a distintos niveles de contacto humano. Solo así podrá determinarse si esta habilidad surge principalmente de la domesticación, del aprendizaje individual o de una combinación de ambos factores.
Lo que sí parece claro es que las cabras son mucho más sensibles a las personas de lo que suele pensarse. Lejos de ser animales simples, pueden interpretar pistas sutiles del entorno y usarlas para resolver una tarea nueva. En este caso, bastó una voz humana orientada hacia el lugar correcto para que algunas encontraran la comida escondida.
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