A miles de metros bajo la superficie del Atlántico Sur, donde la luz solar no llega y la presión transforma el océano en un territorio extremo, existe un mundo que la ciencia argentina apenas empieza a conocer. El Mar Argentino, una de las regiones marinas más extensas y productivas del planeta, todavía guarda zonas profundas prácticamente inexploradas.
Ese misterio comenzó a abrirse durante la expedición Talud Continental IV, realizada en 2025 en el cañón submarino Mar del Plata. Allí, investigadores argentinos registraron arrecifes de corales de aguas frías, esponjas gigantes, estrellas de mar poco frecuentes y más de 40 especies potencialmente nuevas para la ciencia.
Ahora, esa historia tendrá una continuación.
Una nueva expedición al océano profundo
En 2027, científicos del CONICET y del Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina volverán a embarcarse en el buque Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute, para realizar la misión Talud Continental V.
Esta vez, el objetivo estará frente a la costa de Chubut, en los cañones submarinos Ameghino y Almirante Brown. Son formaciones profundas, poco estudiadas y con un enorme potencial biológico. En estos ambientes, las corrientes, los desniveles y los fondos marinos complejos pueden crear verdaderos refugios de biodiversidad.
La campaña durará 23 días y buscará explorar zonas que superan los 4.000 metros de profundidad. Para hacerlo, los científicos utilizarán nuevamente el ROV SuBastian, un vehículo robótico capaz de descender a grandes profundidades, transmitir imágenes en alta definición y recolectar muestras con precisión.
Lo que dejó Talud Continental IV
La expedición anterior marcó un antes y un después para la ciencia marina argentina. Por primera vez, millones de personas pudieron ver en vivo el fondo del Mar Argentino, con transmisiones que mostraban organismos extraños, paisajes submarinos y ecosistemas que parecían de otro planeta.
Pero el impacto no fue solo visual. La campaña permitió documentar una biodiversidad inesperada en el cañón Mar del Plata, incluyendo jardines de corales de aguas frías y decenas de especies que todavía deben ser analizadas para confirmar si son nuevas para la ciencia.
Ese hallazgo reforzó una idea clave: el océano profundo argentino no es un vacío oscuro, sino un ecosistema activo, diverso y lleno de información sobre la vida en condiciones extremas.
Por qué estudiar estas profundidades importa
La nueva expedición no solo buscará especies desconocidas. También estudiará la distribución de la biodiversidad, los arrecifes de corales profundos, el ADN ambiental, la circulación oceánica, los sedimentos y la presencia de microplásticos en zonas remotas.
Estos datos pueden ayudar a entender cómo se conectan los ecosistemas del talud continental y qué rol cumplen en procesos globales como el ciclo del carbono y la regulación climática.
Aunque parezcan lejanos, los fondos marinos influyen en la vida cotidiana. Participan en el equilibrio del clima, almacenan carbono y sostienen redes ecológicas que todavía conocemos de forma incompleta.
Ciencia abierta desde el fondo del mar
Uno de los aspectos más potentes de Talud Continental V será su componente público. Al igual que en la campaña anterior, las inmersiones volverán a transmitirse en vivo, con actividades educativas, participación de escuelas y datos abiertos para la comunidad científica.
Ese modelo cambió la forma de mirar el océano. Lo que antes parecía reservado a especialistas se convirtió en una experiencia compartida por miles de personas frente a una pantalla.
El Mar Argentino todavía esconde preguntas enormes. Y cada nueva inmersión puede revelar especies, paisajes y procesos que hasta ahora permanecían fuera de nuestro alcance. La próxima expedición no solo buscará vida desconocida: también intentará demostrar cuánto queda por descubrir en uno de los territorios más misteriosos del país.
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