Ser noctámbulo no es simplemente una costumbre. El cronotipo describe la tendencia natural del cuerpo a sentirse más activo por la mañana, por la tarde o por la noche. Y esa preferencia también puede influir en los horarios de comida, el metabolismo y la composición corporal.
Un estudio publicado en Frontiers in Nutrition analizó a 287 mujeres sanas de Nueva Zelanda y encontró que quienes tenían cronotipo vespertino presentaban algunos rasgos asociados con mayor riesgo de aumento de peso.

Comer más tarde cambia el patrón metabólico
Una de las diferencias más claras estuvo en el horario de las comidas. Las mujeres matutinas e intermedias consumían más energía, proteínas, carbohidratos y grasas antes de las 10 de la mañana.
En cambio, las mujeres noctámbulas concentraban una mayor parte de su ingesta después de las 20:00. Ese desplazamiento hacia la noche puede ser importante porque el metabolismo no funciona igual durante todo el día.
El cuerpo procesa mejor ciertos nutrientes durante las horas de mayor actividad y luz. Cuando la mayor carga de comida llega tarde, puede producirse una desincronización entre el reloj biológico y el momento de alimentación.
Más grasa abdominal y peor perfil metabólico
El estudio también midió composición corporal con escáneres DXA, una técnica más precisa que el índice de masa corporal. Las participantes con cronotipo vespertino mostraron mayor IMC, más porcentaje de grasa corporal y una relación androide/ginecoide más elevada, indicador de mayor acumulación de grasa en la zona abdominal.
Además, presentaron un perfil metabólico menos favorable, con peores marcadores relacionados con lípidos y control de la glucosa.
Esto no significa que acostarse tarde cause automáticamente aumento de peso. El estudio muestra asociaciones, no una relación directa de causa y efecto.

No es solo cuánto se come, sino cuándo
Un dato importante es que las diferencias no se explican únicamente por comer más. La distribución de la comida a lo largo del día parece tener un papel clave.
Las personas noctámbulas pueden saltarse o reducir el desayuno, llegar con más hambre a la tarde-noche y elegir alimentos menos nutritivos. Esa combinación puede favorecer una mayor ingesta nocturna y un metabolismo menos eficiente.
La conclusión no es que todos deban volverse madrugadores, sino que el horario de las comidas importa. Para quienes tienen hábitos nocturnos, adelantar parte de la energía al día y evitar cenas muy tardías podría ser una estrategia sencilla para cuidar el peso y la salud metabólica.
🔬 ¿Te fascina la ciencia? Suscribite a nuestro canal de YouTube para contenido científico que te va a volar la cabeza.
▶ Suscribirme




