El eclipse solar total del próximo 12 de agosto tendrá una trayectoria tan peculiar que, al observarla sobre un mapa, parece desafiar una de las reglas más conocidas de estos fenómenos.
La sombra comienza en el extremo norte de Siberia, pasa muy cerca del Polo Norte, atraviesa Groenlandia, Islandia y el Atlántico antes de alcanzar España. En ciertas representaciones parece moverse durante un tramo en una dirección extraña, casi como si retrocediera.
No lo hace.
NASA ha explicado que el efecto surge de una combinación poco habitual entre el movimiento de la Luna, la rotación de la Tierra y la inclinación de ambos cuerpos. La proximidad de la trayectoria al Polo Norte hace además que representarla sobre un mapa plano resulte especialmente engañosa.
La Luna corre más rápido que la superficie terrestre
Aunque desde la Tierra vemos al Sol desplazarse diariamente de este a oeste por el cielo, la sombra de un eclipse solar se mueve generalmente sobre la superficie en sentido contrario.
La razón está en la Luna.
Nuestro satélite orbita la Tierra hacia el este a aproximadamente 3.700 kilómetros por hora. La superficie terrestre también se desplaza hacia el este debido a la rotación del planeta, pero incluso en el ecuador alcanza solo unos 1.600 kilómetros por hora.
La Luna gana esa carrera y, como consecuencia, su sombra normalmente barre la Tierra de oeste a este.
El eclipse de 2026 introduce, sin embargo, una complicación.
Cerca del Polo Norte, este y oeste dejan de ser tan intuitivos
El 12 de agosto la Luna estará cerca de su nodo descendente, el punto de su órbita en el que cruza hacia el sur el plano de la eclíptica.
Al mismo tiempo, el eje terrestre está inclinado y el Polo Norte aparece desplazado desde la perspectiva de la Luna. El resultado es una trayectoria con un componente norte-sur mucho más intenso de lo habitual.
NASA señala que, durante la primera mitad del recorrido, la combinación de esa geometría con la rotación terrestre hace que el desplazamiento hacia el este de la umbra quede prácticamente cancelado.
Sobre un globo, la trayectoria forma un arco continuo. Sobre determinados mapas planos, en cambio, cruzar una región tan próxima al polo puede hacer que las longitudes cambien de manera aparentemente contradictoria.
La sombra nunca se detiene para volver sobre sus pasos. Es nuestra representación bidimensional de una superficie curva la que hace que el recorrido resulte extraño.
En España ya no habrá ninguna duda: irá de oeste a este
Cuando la totalidad alcance la península ibérica, el movimiento será mucho más reconocible.
El Instituto Geográfico Nacional indica que la franja entrará por Galicia y cruzará España de oeste a este, pasando por zonas de Asturias, Castilla y León, Cantabria, País Vasco, La Rioja, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana y finalmente Baleares. Entre las capitales dentro de la totalidad estarán A Coruña, Oviedo, León, Burgos, Bilbao, Zaragoza, València y Palma.
Madrid capital quedará extremadamente cerca, pero fuera de la totalidad: NASA calcula aproximadamente un 99% de cobertura, al igual que Barcelona.
El máximo global ocurrirá cerca de Islandia y alcanzará unos 2 minutos y 18 segundos de totalidad. En España sucederá poco antes de la puesta del Sol, por lo que será imprescindible disponer de un horizonte occidental despejado.
El eclipse no hará que la Luna cambie de dirección ni que su sombra viole las reglas orbitales. Lo extraordinario será algo más sencillo: por unos minutos, la geometría de una esfera conseguirá engañar perfectamente a nuestros ojos cuando intentemos comprenderla sobre un mapa plano.
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