En las imágenes de satélite parece que alguien hubiera retirado lentamente el agua.
Zonas del mar Caspio que hace apenas dos décadas estaban cubiertas por humedales, canales y aguas poco profundas aparecen ahora convertidas en extensiones secas. Y el fenómeno está ocurriendo particularmente rápido en su sector norte.
Un estudio publicado en Communications Earth & Environment utilizó imágenes de NASA Worldview tomadas entre 2001 y 2024 para cuantificar el cambio. El resultado es enorme: en el noreste del Caspio la línea costera retrocedió más de 56 kilómetros y el área cubierta por agua dentro de la región estudiada disminuyó un 46%.
Desde 2020 se han registrado caídas de hasta 30 centímetros por año
El Caspio, pese a su nombre, es técnicamente el mayor cuerpo de agua interior cerrado del mundo. No tiene una conexión natural abierta con los océanos, por lo que su nivel depende del equilibrio entre el agua que recibe —principalmente de ríos— y la que pierde.
Más del 80% de su aporte fluvial procede de los ríos Volga y Ural. Durante el siglo XX, su nivel subió y bajó considerablemente por variaciones climáticas y por la extracción humana de agua. Pero la tendencia actual resulta especialmente preocupante.
Entre 2002 y 2015, el nivel descendió alrededor de 6 centímetros anuales. Desde 2020 se han medido caídas de hasta 30 centímetros en un año. Los científicos relacionan el declive reciente principalmente con el calentamiento global, que altera las precipitaciones, eleva la temperatura superficial y aumenta la evaporación.
Por eso es más preciso decir que el nivel del Caspio está cayendo hasta 30 centímetros anuales, y no que simplemente “se evapora” esa cantidad cada año.
Una caída de cinco metros cambiaría completamente el mapa
El problema se multiplica porque el norte del Caspio es extraordinariamente poco profundo: su profundidad media ronda solamente los cinco metros. Una pequeña reducción vertical puede traducirse, por tanto, en decenas de kilómetros de retroceso horizontal.
Las simulaciones del estudio muestran que una caída de cinco metros convertiría en tierra aproximadamente 77.000 kilómetros cuadrados actualmente cubiertos por agua, alrededor del 20% de la superficie actual del Caspio. Las proyecciones climáticas disponibles contemplan reducciones de entre 9 y 21 metros hacia 2100 bajo distintos escenarios de emisiones, aunque existe una gran incertidumbre sobre la magnitud final.
Eso no significa que el mar Caspio vaya a desaparecer por completo este siglo. Sus zonas centrales y meridionales superan ampliamente los cientos de metros de profundidad. Lo que sí puede transformarse radicalmente son sus enormes regiones costeras poco profundas.
Las focas podrían perder hasta el 81% de su zona reproductiva
Una de las especies más vulnerables es la foca del Caspio, un mamífero que no existe en ningún otro lugar del planeta.
Estas focas utilizan el hielo invernal del norte para reproducirse. Con una reducción de apenas cinco metros, alrededor del 57% de su actual zona reproductiva podría dejar de ser accesible. En determinados escenarios, la pérdida podría alcanzar el 81%.
Los esturiones también sufrirían. Sus áreas estivales y otoñales podrían reducirse aproximadamente un 25% con cinco metros de descenso y alrededor de un 45% con diez metros.
Más de 15 millones de personas viven alrededor del Caspio
El problema tampoco termina en la biodiversidad.
Más de 15 millones de personas viven en sus costas, y puertos, refinerías, instalaciones de gas y petróleo y comunidades pesqueras dependen de que el agua permanezca accesible.
El estudio calcula que, con una caída de diez metros, algunas poblaciones de Kazajistán podrían quedar en promedio 89 kilómetros más alejadas de la nueva línea costera, mientras determinados puertos e instalaciones hoy situados sobre el agua quedarían prácticamente en tierra. Incluso el acceso marítimo a través del Volga podría resultar seriamente afectado con cinco metros de descenso.
Y existe otra advertencia inquietante: conforme queda expuesto el antiguo fondo marino, sedimentos contaminados pueden convertirse en polvo transportado por el viento, un problema parecido al experimentado alrededor del mar de Aral.
El Caspio probablemente no vaya a desaparecer ante nuestros ojos. Pero las fotografías satelitales ya muestran algo igualmente extraordinario: un mar de 387.000 kilómetros cuadrados puede cambiar su geografía en apenas unas décadas, dejando ecosistemas, puertos y ciudades intentando seguir una costa que continúa alejándose.
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