Llevar un panel solar gigantesco al espacio plantea un problema bastante evidente: durante el lanzamiento tiene que ocupar muy poco espacio, pero una vez en órbita debe transformarse en una estructura de decenas de metros cuadrados.

La NASA lleva años utilizando una solución que parece casi mecánicamente imposible. Sus nuevos paneles IROSA (ISS Roll-Out Solar Arrays) viajan enrollados y, una vez instalados, son capaces de desplegarse utilizando la energía almacenada en su propia estructura, sin necesitar motores para extenderse.

Ahora la Estación Espacial Internacional está preparándose para recibir otro.

El 6 de agosto, los astronautas Jessica Meir y Anil Menon pasaron seis horas y 27 minutos fuera de la estación modificando el canal eléctrico 3B. El trabajo permitirá instalar allí el séptimo IROSA, cuya llegada está prevista para finales de 2026.

El secreto es que funcionan como un enorme resorte

Los paneles solares tradicionales suelen utilizar motores, engranajes y mecanismos para extender sus estructuras una vez alcanzada la órbita.

IROSA elimina buena parte de esa maquinaria.

Su soporte incorpora largueros tubulares fabricados con materiales compuestos que almacenan energía de deformación mientras permanecen enrollados. Cuando se libera el mecanismo, esa energía intenta devolver los largueros a su forma original y hace que el panel solar se extienda progresivamente.

La propia NASA compara el principio con un resorte comprimido.

Reducir motores y piezas móviles también tiene otra ventaja: cuantos menos componentes mecánicos existan, menor es el número de elementos que podrían atascarse o fallar durante el despliegue.

La NASA está modernizando la Estación Espacial con paneles que se despliegan solos y generan más de 20 kW
NASA Science – Youtube.

De un rollo compacto a una estructura de 18 metros

Cada IROSA tiene aproximadamente 60 pies de longitud, unos 18,2 metros, y alrededor de seis metros de ancho. En algunas ocasiones se redondea esa longitud a 19 metros.

Y el despliegue puede ser sorprendentemente rápido.

Cuando la NASA extendió uno de los primeros IROSA en 2021, la estructura completa tardó alrededor de seis minutos en desenrollarse mientras la estación pasaba sobre Estados Unidos. Otro panel necesitó aproximadamente diez minutos, por lo que el tiempo exacto puede variar según la operación.

Una vez abierto, el panel queda rígido gracias precisamente a aquellos largueros que durante el lanzamiento permanecían enrollados.

Cada panel añade más de 20 kilovatios

La Estación Espacial Internacional posee ocho grandes paneles solares originales, cuya capacidad conjunta llegó a situarse en torno a 160 kilovatios durante el día orbital. Con el paso de los años, sin embargo, sus células fotovoltaicas han ido degradándose.

Los IROSA no sustituyen completamente esas estructuras. Se instalan parcialmente delante de los paneles antiguos, utilizando su sistema de seguimiento solar y su infraestructura eléctrica existente.

Aunque son más pequeños, emplean células solares más eficientes. Cada unidad puede aportar más de 20 kilovatios de electricidad, y NASA estimó que el conjunto de nuevos paneles incrementaría significativamente la capacidad eléctrica disponible de la estación.

La energía también será necesaria para despedirse de la estación

Los primeros seis IROSA ya estaban desplegados en 2023. El séptimo llegará después de las modificaciones realizadas este agosto, y su electricidad tendrá un papel especialmente importante durante los últimos años de funcionamiento de la ISS.

NASA señala que la potencia adicional servirá para mantener experimentos y sistemas críticos y contribuirá también a las operaciones necesarias para realizar, llegado el momento, la desorbitación segura y controlada de la estación.

La tecnología resulta llamativa porque resuelve uno de los problemas clásicos de la ingeniería espacial con una idea extraordinariamente sencilla: en lugar de llevar un motor encargado de abrir un enorme panel solar, enrollarlo como una alfombra y conseguir que la propia estructura almacene la energía necesaria para desplegarse cuando llegue al espacio.

Fuente: 20 Bits.

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