Hace aproximadamente 40.000 años desaparecieron los últimos neandertales de Eurasia. Durante décadas, su extinción se ha atribuido a cambios climáticos, enfermedades, poblaciones demasiado pequeñas o a la competencia con Homo sapiens. Sin embargo, existe otra posibilidad cada vez más estudiada: quizás los neandertales no desaparecieron por completo, sino que terminaron siendo absorbidos genéticamente por poblaciones mucho más numerosas de humanos modernos.
Un modelo matemático desarrollado por Andrea Amadei, Giulia Lin y Simone Fattorini explora precisamente este escenario. Publicado en Scientific Reports, plantea que pequeñas pero repetidas migraciones de Homo sapiens hacia comunidades neandertales podrían haber provocado una sustitución genética casi completa en un periodo de entre 10.000 y 30.000 años, incluso sin que nuestra especie tuviera ninguna ventaja evolutiva especial.
No habría sido necesario exterminar a los neandertales
El modelo parte de una enorme diferencia demográfica. Las poblaciones neandertales probablemente estaban formadas por unos pocos miles de individuos, mientras que la población de humanos modernos disponible para emigrar hacia Eurasia era considerablemente mayor.
En ese contexto, cada nueva llegada de pequeños grupos de Homo sapiens y su posterior reproducción con neandertales habría introducido nuevos genes modernos en aquellas comunidades. Repetido durante cientos de generaciones, el proceso podría haber reducido progresivamente la proporción de ascendencia neandertal hasta hacer desaparecer una población genéticamente identificable como tal.
Lo interesante es que el mecanismo no requiere guerras, epidemias ni una superioridad biológica de Homo sapiens. El propio estudio se basa en un proceso esencialmente neutral: una población pequeña recibe continuamente genes procedentes de otra mucho mayor y termina siendo absorbida.
Sabemos que ambas humanidades tuvieron descendencia juntas
La idea no surge de la nada. Los estudios genéticos han demostrado que neandertales y humanos modernos se cruzaron en varias ocasiones, y hoy millones de personas conservan fragmentos de ADN heredados de aquellos encuentros.
Además, existen evidencias de flujo genético desde poblaciones de Homo sapiens hacia los propios neandertales incluso mucho antes de la gran expansión humana fuera de África. El nuevo modelo propone que esos intercambios pudieron intensificarse durante las sucesivas migraciones hacia Eurasia.
Eso transformaría la imagen popular del final neandertal. En vez de una población que simplemente desaparece ante la llegada de otra especie, podríamos estar ante dos grupos humanos que se encontraron, tuvieron descendencia y acabaron fusionándose de manera desigual.
Pero todavía no tenemos una explicación definitiva
La hipótesis de la dilución genética no resuelve por sí sola el misterio. De hecho, investigaciones genómicas publicadas en 2026 muestran que las últimas poblaciones neandertales fueron más complejas de lo que se pensaba.
Un análisis de 27 individuos de Bélgica y Francia encontró que algunos grupos tardíos estaban relativamente bien conectados y no mostraban señales de un deterioro genético progresivo que pudiera explicar por sí solo su desaparición. Tampoco se encontró evidencia de flujo genético reciente desde humanos modernos en esos individuos concretos.
Por eso los propios autores del modelo advierten que la mezcla genética pudo ser solo una parte de la historia, junto con cambios ambientales, fluctuaciones demográficas y competencia entre poblaciones.
La desaparición de los neandertales probablemente no tuvo una única causa espectacular. Su final pudo haber sido mucho más lento y silencioso: generación tras generación, sus poblaciones pudieron mezclarse con las nuestras hasta que dejaron de existir como un grupo humano diferenciado, aunque una parte de ellos continuara viviendo dentro del genoma de Homo sapiens.
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