El lugar donde el cerebro decide si arriesgarse
Tomamos decisiones constantemente. Algunas apenas importan y otras pueden cambiar nuestra vida, pero muchas comparten una pregunta básica: ¿arriesgarse o elegir la opción más segura?
Un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco y UC Berkeley ha conseguido observar cómo ese conflicto se desarrolla en el cerebro humano en tiempo real.
El estudio se centró en la corteza orbitofrontal, una región situada detrás de los ojos que desde hace años se relaciona con la valoración de recompensas, riesgos y consecuencias.
La diferencia es que esta vez los científicos pudieron registrar directamente su actividad eléctrica con una precisión de milisegundos.
Dos regiones del cerebro compiten entre sí
La oportunidad apareció gracias a seis pacientes con epilepsia que ya tenían electrodos implantados temporalmente como parte de su evaluación médica.
Mientras realizaban una tarea diseñada para obligarlos a elegir entre riesgo y recompensa, los investigadores encontraron dos pequeñas regiones vecinas de la corteza orbitofrontal que actuaban de manera opuesta.
Una aumentaba su actividad antes de que los participantes decidieran asumir un riesgo. La otra lo hacía cuando optaban por evitarlo.
En términos simples, era como si una parte dijera “adelante” mientras la otra respondiera “mejor no”.
Un videojuego lleno de bombas y tesoros
Para conseguir decisiones que realmente importaran a los participantes, los científicos evitaron las habituales pruebas de laboratorio demasiado repetitivas.
En su lugar diseñaron un videojuego.
Los participantes recorrían pasillos en busca de cofres llenos de rubíes, pero algunas rutas escondían bombas. En cada punto tenían que decidir si avanzar para intentar conseguir una recompensa o retirarse para evitar perder lo acumulado.
Mientras jugaban, los electrodos registraban cómo cambiaba la actividad cerebral antes de cada decisión.
El cerebro no decide como pensábamos
Uno de los resultados más llamativos apareció en las elecciones difíciles.
Los modelos tradicionales suelen describir la toma de decisiones como una acumulación progresiva de información: el cerebro sumaría evidencias hasta superar un determinado umbral.
Pero los investigadores observaron algo diferente.
Cuando la respuesta era evidente, una de las señales dominaba rápidamente. Sin embargo, cuando riesgo y recompensa estaban más equilibrados, las dos regiones alternaban su actividad varias veces antes de que una terminara imponiéndose.
El proceso se parecía más a un interruptor que cambia rápidamente entre dos posiciones que a un dial que avanza lentamente.
Podían saber qué elegirían antes de que actuaran
Ese patrón era suficientemente consistente como para permitir a los científicos anticipar la elección del participante.
Analizando exclusivamente las señales eléctricas del cerebro, podían identificar si una persona iba a asumir el riesgo o evitarlo antes de que ejecutara físicamente su decisión.
No significa que los investigadores puedan leer pensamientos completos ni conocer cualquier decisión futura.
Lo que consiguieron fue detectar una firma neuronal concreta relacionada con una tarea muy específica y bajo condiciones experimentales controladas.
Una posible herramienta para la psiquiatría
El descubrimiento podría tener aplicaciones que van bastante más allá de comprender cómo elegimos entre dos caminos.
Diversos trastornos psiquiátricos están asociados con alteraciones en la manera de evaluar riesgos y recompensas.
En problemas como determinadas adicciones o la ludopatía puede existir una tendencia excesiva hacia el riesgo, mientras que trastornos como la depresión o el TOC pueden ir acompañados de patrones intensos de evitación.
Si estas señales cerebrales pudieran estudiarse con mayor profundidad, podrían ofrecer marcadores objetivos sobre cómo una persona procesa el riesgo.
Por ahora, el experimento no permite leer la mente. Pero sí ha conseguido algo que hasta hace poco parecía extraordinario: observar el instante en que dos partes del cerebro compiten por una decisión y saber cuál va a ganar antes de que nosotros mismos la llevemos a cabo.
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