Un pulpo del tamaño de una pelota de golf
En 2015, una expedición científica que exploraba las profundidades del archipiélago de Galápagos encontró algo difícil de ignorar: un pequeño pulpo de intensos tonos azulados y apenas el tamaño de una pelota de golf.
El animal apareció a más de 1.700 metros de profundidad, en aguas del norte del archipiélago ecuatoriano. Sus pequeñas dimensiones, sus tentáculos y su aspecto llamaron rápidamente la atención de los investigadores.
Años después, aquel ejemplar terminaría convirtiéndose en algo mucho más importante: la referencia científica de una especie desconocida hasta entonces.
Solo se han visto tres
El ejemplar recogido en 2015 sigue siendo especialmente valioso porque apenas existen registros de esta especie.
Hasta ahora, los científicos solo conocen tres individuos. El primero es el ejemplar conservado físicamente, mientras que los otros dos únicamente han podido ser observados mediante grabaciones submarinas.
Esto significa que buena parte de lo que sabemos sobre el animal procede de un único individuo.
Y también explica por qué cada nueva exploración de las aguas profundas de Galápagos puede resultar especialmente importante.

Su nombre es Microeledone galapagensis
En 2022, el pulpo fue trasladado al Museo Field de Historia Natural de Chicago, donde los investigadores pudieron estudiarlo con mayor detalle.
Tras analizar sus características anatómicas y compararlas con otras especies conocidas, fue clasificado como una especie distinta y recibió el nombre de Microeledone galapagensis.
El apellido científico no es casual: hace referencia directa a Galápagos, el único lugar en el que se ha encontrado hasta ahora.
Los investigadores consideran que se trata de una especie endémica del archipiélago, es decir, conocida exclusivamente en esa región.
Ahora ha vuelto a casa
Después de varios años fuera del archipiélago, el ejemplar ha regresado a Galápagos para incorporarse a las colecciones de la Estación Científica Charles Darwin.
Eso sí, su aspecto actual es muy diferente al que tenía cuando estaba vivo.
El característico azul brillante de sus tentáculos ha desaparecido y el cuerpo presenta ahora tonalidades mucho más apagadas, consecuencia del proceso de conservación.
El animal llegó protegido entre gasas impregnadas con alcohol y fue manipulado cuidadosamente por los investigadores responsables de las colecciones científicas.
Es el ejemplar que define toda la especie
El pulpo no es simplemente otro organismo conservado en una colección.
Está catalogado como holotipo, un término utilizado para identificar al ejemplar concreto sobre el que se basa la descripción oficial de una nueva especie.
Eso significa que, cuando los científicos estudien Microeledone galapagensis en el futuro o quieran determinar si otro ejemplar pertenece a la misma especie, este pequeño pulpo será la referencia principal.
Ahora permanecerá conservado junto a unos 140.000 ejemplares de organismos marinos, vertebrados, invertebrados terrestres y plantas custodiados por la estación.
El fondo de Galápagos sigue siendo un misterio
El descubrimiento también recuerda cuánto queda todavía por conocer de las aguas profundas del archipiélago.
A más de un kilómetro bajo la superficie, las condiciones son completamente distintas a las que encontramos cerca de la costa, y muchas de las especies que viven allí apenas han sido observadas.
Los investigadores creen que serán necesarias nuevas expediciones para encontrar más ejemplares de este pulpo y comprender mejor su comportamiento, alimentación, reproducción y distribución.
Porque, por ahora, conocemos una especie entera gracias principalmente a un único animal diminuto encontrado hace más de una década.
Y después de pasar por Chicago para recibir un nombre, ese pulpo ha terminado regresando al mismo lugar del planeta donde sabemos que existe: Galápagos.
🔬 ¿Te fascina la ciencia? Suscribite a nuestro canal de YouTube para contenido científico que te va a volar la cabeza.
▶ Suscribirme



