Un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud encendió las alertas: Argentina figura entre los países con mayor porcentaje de fumadores adultos en la región. A pesar de ciertas medidas vigentes, la ausencia de una estrategia integral y la falta de adhesión al Convenio Marco para el Control del Tabaco marcan una preocupante diferencia con países vecinos como Brasil y México.
Tabaquismo en cifras: una epidemia persistente
Cada año, el tabaco se cobra más de 8 millones de vidas en el mundo, y más de un millón corresponden a personas expuestas al humo ajeno. En Argentina, el 17% de la población adulta fuma, una cifra muy por encima del 8% en México o el 9% en Brasil.
Según la OMS, el país no cuenta con una ley nacional que garantice espacios 100% libres de humo en todo su territorio ni ha ratificado el Convenio Marco para el Control del Tabaco. Esto limita el impacto de las políticas públicas, dejando amplias zonas sin regulación efectiva.

El plan MPOWER: las seis claves de la OMS que Argentina no aplica del todo
El plan MPOWER es el modelo propuesto por la OMS para reducir el consumo de tabaco. Consiste en:
- Monitorear el consumo y las políticas de prevención
- Proteger a la población del humo en espacios cerrados
- Ofrecer ayuda para dejar de fumar
- Advertir sobre los peligros del tabaco
- Eliminar la publicidad y promoción
- Recaudar más impuestos sobre el tabaco
Aunque Argentina aplica algunas de estas medidas de forma parcial, hay puntos críticos: la publicidad aún es visible en kioscos, los medicamentos para dejar de fumar no están cubiertos por el sistema de salud y el precio del cigarrillo sigue siendo de los más bajos de la región.
La presión de la industria y la falta de voluntad política
Expertos como la doctora Sandra Braun y la neumonóloga Cristina Borrajo señalan que la interferencia de la industria tabacalera sigue siendo una barrera clave. A esto se suma la falta de campañas masivas y la venta sin control de cigarrillos electrónicos, que han ganado popularidad entre jóvenes.
Además, el proyecto para ratificar el Convenio Marco permanece estancado en el Congreso, sin señales de avance. La reciente decisión del gobierno nacional de retirarse de la OMS reduce aún más las expectativas de un cambio legislativo cercano.
Brasil y México, ejemplos de políticas exitosas
Brasil y México son considerados modelos en el control del tabaco en América Latina. Ambos países aplican casi todas las medidas del plan MPOWER y han logrado reducir significativamente la prevalencia de fumadores. Brasil incluso prohíbe fumar en todos los espacios cerrados y ha implementado fuertes campañas de concientización.

México, por su parte, fue pionero en ratificar el Convenio Marco y tiene una de las tasas más bajas de tabaquismo adulto en la región. No obstante, aún debe avanzar en aspectos como el etiquetado y el aumento de impuestos.
Tabaquismo y economía: un costo silencioso
El informe de la OMS también resalta el enorme impacto económico del tabaquismo. En México, se estima un gasto anual de 80.000 millones de pesos en tratar enfermedades asociadas al consumo de tabaco. Subir los impuestos a los cigarrillos es, según los expertos, una de las medidas más eficaces y con mayor retorno en salud pública.
¿Cómo seguir avanzando?
La OMS insiste en que los países deben reforzar sus políticas, aumentar los impuestos, prohibir toda forma de publicidad y controlar los nuevos productos como los vapeadores. En al menos 40 países, ni una sola medida del plan MPOWER se aplica completamente, y en más de 30 no se exige incluir advertencias sanitarias en los paquetes.
“La industria tabacalera evoluciona, y nosotros también debemos hacerlo”, expresó el director de la OMS, Tedros Ghebreyesus. Argentina, con uno de los índices más altos de tabaquismo en la región, tiene el desafío urgente de ponerse al día.
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