La exploración de planetas más allá de nuestro sistema solar acaba de dar un nuevo paso. La NASA lanzó con éxito la misión Pandora el domingo 11 de enero, con el objetivo de estudiar exoplanetas y avanzar en la búsqueda de condiciones compatibles con la vida.
El satélite fue puesto en órbita a bordo de un Falcon 9 de SpaceX, que despegó desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 4E en la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg a las 5:44 h (PST). Tras separarse correctamente de la segunda etapa del cohete, Pandora quedó situada en una órbita heliosincrónica, según confirmó la NASA.
Un telescopio pequeño con una misión ambiciosa
Pandora es un satélite compacto seleccionado en 2021 dentro del programa Pioneer de la NASA, dedicado a misiones científicas de menor escala pero alta precisión. Su objetivo principal es estudiar atmósferas de exoplanetas —planetas que orbitan estrellas distintas al Sol— y, al mismo tiempo, analizar la actividad de sus estrellas anfitrionas.
Durante su misión principal de un año, Pandora observará 20 exoplanetas, dedicando unas 24 horas continuas a cada sistema y repitiendo el proceso hasta completar 10 observaciones por planeta. El foco estará en detectar vapor de agua, nubes y neblina, elementos clave para comprender la naturaleza de estos mundos.
Cómo funciona Pandora
El satélite cuenta con un telescopio de 45 centímetros de diámetro y un sistema de instrumentación capaz de medir el brillo estelar y analizar espectros de luz con una precisión extrema. Cuando un planeta pasa frente a su estrella —un fenómeno conocido como tránsito—, parte de la luz atraviesa su atmósfera. Analizando esa luz, los científicos pueden identificar los elementos químicos presentes.
El desafío es que las propias estrellas pueden distorsionar estas señales. Manchas estelares o regiones muy brillantes pueden imitar o enmascarar las huellas químicas del planeta. Pandora abordará este problema observando simultáneamente en luz visible e infrarroja, lo que permitirá separar con mayor claridad la señal del planeta de la de su estrella.
Un complemento clave para James Webb
Los datos de Pandora servirán como base fundamental para interpretar las observaciones del Telescopio Espacial James Webb y de futuras misiones dedicadas a la búsqueda de mundos habitables. Aunque el objetivo inmediato no es confirmar la existencia de vida, sí se busca identificar atmósferas dominadas por hidrógeno o agua, consideradas prometedoras.
“Pandora es la primera misión diseñada específicamente para estudiar estrellas y planetas juntos”, explicó Daniel Apai, líder científico del proyecto. “Esto nos permitirá separar mucho mejor la contribución de la estrella de la del planeta”.
Ciencia abierta y trabajo en equipo
La misión es una colaboración entre el Goddard Space Flight Center, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, el Centro de Investigación Ames de la NASA y varias universidades. Una vez superada la fase inicial de pruebas, Pandora será operada desde el Centro de Operaciones Multimisión del Instituto Espacial de Arizona.
Todos los datos obtenidos por Pandora serán de acceso público, reforzando el carácter abierto de la investigación científica.
Un campo que no deja de crecer
Hace apenas tres décadas no se conocía la existencia de planetas fuera de nuestro sistema solar. Hoy, los astrónomos han identificado más de 6.000 exoplanetas en la Vía Láctea. Entre ellos, la búsqueda de mundos potencialmente habitables se ha convertido en una de las grandes prioridades de la astronomía moderna.
Con Pandora ya en órbita, la NASA suma una nueva herramienta para entender mejor esos mundos lejanos… y acercarnos un poco más a responder una de las grandes preguntas de la humanidad: ¿estamos solos en el universo?
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