Cuando se habla de videojuegos ambientados en la Primera Guerra Mundial, la mayoría de miradas se dirigen a las trincheras europeas. Sin embargo, hubo otros frentes igual de crudos y decisivos que rara vez ocupan titulares. Ahora, un nuevo proyecto apuesta por rescatar uno de esos episodios olvidados y convertirlo en el corazón de su propuesta multijugador, combinando fidelidad histórica con enfrentamientos a gran escala.

Del desierto a la ciudad sitiada: así se recrea el Asedio de Kut
La nueva muestra jugable presentada durante un evento internacional puso el foco en un escenario poco habitual: el Asedio de Kut Al Amara. Lejos de los paisajes grises del frente occidental, la acción se traslada a la Baja Mesopotamia, donde el calor, el polvo y la geografía fluvial condicionaban cada movimiento militar.
En Gallipoli, el campo de batalla no es estático. La experiencia comienza en espacios abiertos dominados por dunas y líneas de trincheras improvisadas bajo el sol abrasador. La visibilidad puede verse afectada por tormentas de arena, y el fuego de supresión obliga a avanzar con cautela. El terreno no solo es decorativo; determina la estrategia.
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Ver todas las ofertas →A medida que la ofensiva avanza, el combate se estrecha. El asedio conduce a zonas urbanas densas, con enclaves estratégicos como fortificaciones de barro y accesos flanqueados por palmeras junto al río Tigris. Las calles del distrito comercial se convierten en un laberinto donde cada esquina puede ocultar una emboscada.
El estudio responsable, BlackMill Games, ya demostró en anteriores entregas su obsesión por el detalle histórico. Aquí vuelve a apostar por mapas, uniformes y ambientación sonora coherentes con la época. No se trata solo de replicar armas antiguas, sino de transmitir la sensación de estar en un frente menos conocido, pero igual de devastador.
El resultado apunta a un equilibrio entre espectáculo y reconstrucción histórica, donde el jugador no solo dispara, sino que atraviesa un episodio concreto de la guerra con contexto y progresión narrativa implícita en el propio mapa.
Armas olvidadas que regresan al campo de batalla
Uno de los aspectos más llamativos del nuevo material mostrado es el arsenal. En los frentes otomanos, la disponibilidad de armamento era irregular, lo que provocó el regreso de modelos que en 1915 ya se consideraban superados.
Gallipoli incorpora ese matiz con rifles como el Peabody-Martini M1874, un diseño de origen estadounidense que volvió al servicio activo ante la necesidad de equipar a las tropas. Su cadencia limitada y potencia obligan a adoptar un ritmo más pausado y preciso, lejos del frenetismo de shooters modernos.
En el apartado de ametralladoras destaca la presencia de la Hotchkiss Portative Mk.I, una pieza móvil que ofrecía apoyo de fuego sostenido. Su funcionamiento recuerda a modelos más icónicos del conflicto, pero aquí adquiere protagonismo propio dentro de las escuadras.
La propuesta no se limita a incluir armas por variedad. Cada herramienta condiciona la forma de jugar. El retroceso, la recarga manual y la gestión de la munición refuerzan la idea de combate realista. El jugador debe medir cada disparo y apoyarse en su equipo para avanzar.
El sistema multijugador por escuadras permite elegir clases con especializaciones diferenciadas. Coordinación y posicionamiento resultan clave, especialmente en mapas amplios donde la comunicación define el éxito de una ofensiva.
Además, el título contará con juego cruzado entre plataformas y la posibilidad de incluir bots controlados por inteligencia artificial en partidas públicas o personalizadas, garantizando enfrentamientos masivos incluso cuando no haya suficientes jugadores humanos.
Un nuevo capítulo para la WW1 Game Series
Este proyecto se integra como entrega independiente dentro de la WW1 Game Series, ampliando el enfoque hacia campañas menos representadas del conflicto. En lugar de repetir escenarios habituales, la desarrolladora opta por explorar el frente otomano con identidad propia.
La ambición pasa por ofrecer combates multijugador a gran escala en desiertos, redes de trincheras y bastiones defensivos históricos. La progresión no se centra únicamente en desbloqueos, sino en dominar el terreno y comprender la lógica táctica de la época.
Gallipoli aspira a consolidarse como una experiencia donde autenticidad y jugabilidad convivan sin sacrificar ritmo. La combinación de mapas dinámicos, armamento fiel a la realidad y enfrentamientos por escuadras apunta a partidas intensas, pero estratégicas.
En un panorama saturado de shooters contemporáneos y futuristas, esta apuesta por un frente olvidado de la Primera Guerra Mundial busca diferenciarse a través de la memoria histórica y el detalle minucioso. No pretende reinventar el género, sino profundizar en él desde un ángulo menos explorado.
La pregunta ahora es si esta aproximación logrará captar tanto a veteranos de la saga como a nuevos jugadores interesados en una experiencia bélica más contextualizada y exigente.
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Franco Del Valle lidera la información sobre videojuegos en Oasis Nerd. Formado en la escuela de los RPG clásicos y los primeros grandes mundos compartidos, hoy sigue de cerca el pulso de un sector en constante cambio. Su mirada mezcla la nostalgia justa del veterano con el análisis agudo de quien entiende hacia dónde se dirigen las nuevas experiencias de juego.





