En la industria del videojuego, algunos estudios nacen con la presión de superar el éxito de su trabajo anterior. Cuando ese éxito es un fenómeno mundial, la expectativa suele ser aún mayor. Por eso resulta curioso cuando un equipo decide tomar el camino opuesto y apostar por algo completamente distinto. Ese parece ser el caso de Trash Day, un proyecto que combina humor, cooperación y física caótica.

Trash Day
Trash Day

Un estudio formado por veteranos de Rocket League apuesta por algo inesperado

Los desarrolladores que alguna vez trabajaron en proyectos extremadamente populares suelen cargar con una pregunta inevitable: ¿qué harán después? En algunos casos, la respuesta es intentar repetir la fórmula que funcionó antes. En otros, el camino elegido es mucho más arriesgado.

Off By One Games pertenece claramente a este segundo grupo. El estudio independiente fue fundado por desarrolladores que participaron en la creación de Rocket League, uno de los juegos multijugador más exitosos de la última década. Sin embargo, su primer proyecto no busca competir en el mismo terreno.

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En lugar de un juego deportivo frenético, el equipo ha optado por una experiencia cooperativa centrada en situaciones absurdas, físicas impredecibles y humor visual.

Ese proyecto se llama Trash Day, y su premisa deja claro desde el principio que el estudio no pretende tomarse demasiado en serio. Los jugadores controlan a un grupo de mapaches cuya misión consiste en recolectar basura y transportarla en un carrito robado mientras intentan regresar a casa.

La idea puede parecer simple, pero detrás hay una intención clara: crear situaciones emergentes que solo funcionan cuando varios jugadores colaboran —o se equivocan— al mismo tiempo.

Uno de los cofundadores del estudio resumió el espíritu del proyecto con una frase que refleja perfectamente su tono: sabían que sería imposible superar el fenómeno global que fue su trabajo anterior, así que decidieron hacer algo completamente diferente.

Una aventura cooperativa donde la física lo cambia todo

El núcleo de la experiencia gira en torno a la cooperación entre jugadores. Cada partida reúne hasta cuatro participantes que deben trabajar juntos para mover un carrito lleno de objetos encontrados en el camino.

La mecánica principal consiste en empujar, dirigir y proteger ese carrito mientras el equipo atraviesa distintos entornos llenos de obstáculos. La coordinación entre los jugadores resulta fundamental, porque el camino de regreso no es precisamente sencillo.

Durante el recorrido aparecen distintos desafíos. Animales curiosos, humanos molestos y otros peligros pueden intentar robar el botín o bloquear el avance del grupo.

Aquí es donde entran en juego los sistemas de física del juego. Los jugadores pueden utilizar distintos objetos improvisados para superar obstáculos: cuerdas elásticas, tablones o herramientas que permiten lanzar el carrito por encima de barreras, atravesar zonas complicadas o improvisar rutas alternativas.

Este tipo de mecánicas apunta claramente a generar momentos caóticos y divertidos, algo que suele funcionar muy bien en juegos cooperativos donde los errores pueden ser tan entretenidos como los éxitos.

Además, el mundo está lleno de elementos interactivos. Los jugadores pueden volcar contenedores de basura, explorar vertederos improvisados o recorrer áreas naturales en busca de objetos útiles.

Cada partida se convierte así en una mezcla de exploración, improvisación y trabajo en equipo.

Un mundo pensado para vivir… como un auténtico mapache

Más allá de su mecánica central, el juego intenta capturar el comportamiento travieso de los mapaches. Los jugadores pueden trepar, escabullirse entre obstáculos o moverse con agilidad por escenarios diseñados para fomentar la exploración.

Esta movilidad permite encontrar rutas inesperadas o descubrir objetos escondidos que pueden resultar útiles durante el recorrido.

El diseño también busca reforzar el tono ligero del juego. Los personajes pueden realizar acciones absurdas o simplemente interactuar entre ellos mientras avanzan por el mapa. Desde pequeños gestos cómicos hasta situaciones completamente improvisadas, la idea es que cada partida tenga momentos memorables.

La búsqueda de basura no es solo un objetivo narrativo. Dentro del juego, los objetos encontrados pueden servir para mejorar el carrito o facilitar el trayecto de regreso.

Ese sistema crea una dinámica curiosa: cuanto más explora el equipo, más herramientas tiene para superar los desafíos del camino.

El proyecto todavía se encuentra en desarrollo, pero el estudio ya confirmó que el lanzamiento está previsto para este mismo año.

Si todo sale según lo planeado, los jugadores podrán reunirse con amigos y descubrir qué tan complicado puede ser algo aparentemente tan simple como llevar un carrito lleno de basura… cuando quienes lo empujan son cuatro mapaches.

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Una respuesta a «De los creadores de Rocket League a un escuadrón de mapaches: el inesperado giro que propone Trash Day»

  1. […] Este modelo de escritura colectiva se ha vuelto cada vez más común en las series contemporáneas, ya que permite construir historias con múltiples perspectivas y enriquecer el desarrollo de los personajes. […]

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