Un eclipse solar total convierte el día en noche durante unos minutos. Para nosotros es un espectáculo astronómico, pero para muchos animales y plantas puede parecer una señal confusa del ambiente.

La luz regula ritmos biológicos esenciales. Muchos animales ajustan su actividad según el día y la noche, y algunas plantas abren o cierran hojas y flores según la iluminación. Por eso, cuando el Sol desaparece de golpe, aunque sea por poco tiempo, la naturaleza puede responder de formas inesperadas.

Animales que creen que llegó la noche

Los registros de comportamiento animal durante eclipses vienen de lejos. En 1932, el entomólogo William Wheeler reunió cientos de observaciones ciudadanas sobre aves, insectos y mamíferos durante un eclipse. Entre los relatos aparecían abejas que volvían a sus colmenas y búhos que empezaban a cantar en pleno día.

Décadas después, durante el eclipse de 2017 en Estados Unidos, investigadores observaron animales en el zoológico Riverbanks, en Carolina del Sur. Algunas especies cambiaron sus rutinas: los animales nocturnos se activaron, otros buscaron refugio y algunos mostraron signos de nerviosismo.

Entre los casos más llamativos estuvieron las jirafas, que comenzaron a correr, y las tortugas de Galápagos, que se aparearon durante la totalidad. También se registraron cambios en aves, gibones y flamencos.

No todos reaccionan igual

La oscuridad no produce una respuesta universal. Algunos animales parecen confundidos, otros se comportan como si estuviera anocheciendo y muchos directamente no cambian nada.

En el caso de las aves, los radares meteorológicos permitieron observar un patrón más general: durante la totalidad, parte de la actividad aérea disminuyó, como si muchas aves hubieran decidido posarse o refugiarse.

Los grillos y otros insectos también pueden comenzar a cantar, porque interpretan la caída de luz como una señal nocturna.

Las plantas también pueden confundirse

Las plantas no tienen ojos, pero sí detectan luz, temperatura y ritmos diarios. Algunos estudios observaron que especies como la mimosa pueden cerrar sus hojas durante un eclipse, mientras que otras apenas reaccionan.

Esto demuestra que el eclipse no siempre “engaña” a todos los organismos. La respuesta depende de la especie, de su reloj interno y de cuánto cambien la luz y la temperatura.

El eclipse solar de 2026 será una oportunidad única para observar no solo el cielo, sino también lo que ocurre a nuestro alrededor. Porque cuando el Sol desaparece por unos minutos, la naturaleza entera parece preguntarse si, de repente, llegó la noche.

Fuente: Xataka.

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