Su piel funciona como una superficie respiratoria
Las ranas poseen pulmones, pero no dependen exclusivamente de ellos. También intercambian gases mediante la denominada respiración cutánea, un proceso en el que el oxígeno atraviesa la piel y llega hasta una red de pequeños vasos sanguíneos situados muy cerca de la superficie.
El dióxido de carbono realiza el recorrido contrario y sale del organismo. Para que este intercambio funcione, la piel debe mantenerse húmeda: el oxígeno primero se disuelve en una fina película de agua y después atraviesa los tejidos por difusión. Las glándulas mucosas ayudan a conservar esa humedad.
La importancia de la respiración cutánea varía entre especies. Algunas utilizan principalmente los pulmones cuando están activas, pero aumentan el intercambio por la piel durante una inmersión, el reposo o la hibernación. Por eso no sería correcto afirmar que todas las ranas pueden vivir sin respirar aire.

Las ranas no suelen beber como los mamíferos
La piel también permite absorber agua directamente desde una superficie húmeda. Muchas ranas poseen en el abdomen y la parte inferior de las patas una región especialmente vascularizada conocida como parche pélvico, parche de asiento o “parche de bebida”.
Cuando necesitan hidratarse, adoptan una postura característica: extienden las patas traseras y apoyan la zona ventral contra el agua, el barro o una superficie mojada. El líquido atraviesa las células de la piel mediante ósmosis y canales proteicos llamados acuaporinas, antes de incorporarse a la circulación sanguínea.
La distribución de esas acuaporinas no es idéntica en todas las especies. Las ranas terrestres y semiaquáticas presentan adaptaciones diferentes según la disponibilidad de agua de sus hábitats. Algunas también almacenan líquido en la vejiga y pueden reabsorberlo cuando comienzan a deshidratarse.
Algunas sobreviven enterradas hasta que vuelve la lluvia
Las especies de regiones áridas han llevado este sistema al extremo. Determinadas ranas australianas absorben grandes cantidades de agua durante las lluvias, se entierran y entran en estivación para reducir su actividad y el gasto energético.
Algunas forman alrededor del cuerpo una envoltura producida con capas de piel y secreciones, que disminuye la evaporación mientras permanecen bajo tierra. No obstante, incluso estas adaptaciones tienen límites cuando las sequías se vuelven más prolongadas o frecuentes.
Los renacuajos utilizan una sorprendente burbuja
Los renacuajos suelen respirar mediante branquias, pero muchas especies también comienzan a llenar sus pulmones poco después de nacer. Los ejemplares más pequeños encuentran entonces un problema físico: no tienen fuerza suficiente para romper la tensión superficial del agua y sacar la boca al aire.
Un estudio dirigido por Kurt Schwenk observó que nadan justo por debajo de la superficie, succionan aire y forman una burbuja dentro de la boca. Después comprimen esa burbuja e introducen el aire en los pulmones sin necesidad de atravesar completamente la superficie.
Una piel eficiente también es una puerta de entrada
La misma permeabilidad que permite respirar y absorber agua mantiene a los anfibios en contacto estrecho con su ambiente. Algunas sustancias pueden atravesar la piel, aunque la absorción depende del compuesto, su concentración, la especie y las características del tejido.
La contaminación puede alterar el intercambio de agua, sales y gases. La piel también participa en las defensas inmunitarias, por lo que las lesiones y enfermedades cutáneas pueden afectar funciones indispensables para la supervivencia.
El calentamiento y la reducción de la humedad añaden otra amenaza. Un estudio global calculó que, bajo distintos escenarios climáticos, una parte importante de los hábitats de ranas podría sufrir mayor aridez y sequías hacia finales de siglo. Las condiciones secas aumentarían la pérdida de agua y reducirían el tiempo durante el que estos animales pueden permanecer activos.
Las ranas convirtieron su piel en pulmón, sistema de hidratación y barrera defensiva. Esa versatilidad les permitió ocupar ambientes muy diferentes, pero también explica por qué un cambio en la calidad del agua, la humedad o la temperatura puede afectarlas mucho antes que a otros vertebrados.
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