A miles de metros bajo la superficie del océano Pacífico, investigadores chinos realizaron un descubrimiento inesperado mientras estudiaban una de las mayores reservas submarinas de minerales del planeta.

En una región que concentra enormes cantidades de níquel, cobalto y manganeso, elementos fundamentales para fabricar baterías y dispositivos electrónicos, los científicos identificaron 11.742 grupos de virus.

Lo sorprendente es que 11.662 de ellos, aproximadamente el 99,3 %, no tenían correspondencia con los registros científicos utilizados para la comparación.

El hallazgo fue presentado en un estudio publicado el 29 de septiembre de 2026 en la revista Nature Communications, encabezado por Bowen Hou, de la Universidad de Chongqing, en China.

Una gigantesca reserva de minerales esconde miles de virus desconocidos

El descubrimiento ocurrió en la zona de fractura de Clarion-Clipperton, una extensa región del océano Pacífico situada entre México y Hawái.

Sus profundidades superan los 5.000 metros y el fondo marino está cubierto por innumerables nódulos polimetálicos, pequeñas formaciones rocosas que contienen minerales valiosos.

Estos depósitos concentran manganeso, níquel, cobalto y otros elementos utilizados en tecnologías industriales, baterías y vehículos eléctricos.

Por esta razón, la región se ha convertido en uno de los principales objetivos de exploración minera submarina.

Sin embargo, sus sedimentos también albergan comunidades de microorganismos que apenas comienzan a ser estudiadas.

Para investigar su diversidad, los científicos analizaron 60 conjuntos de muestras de sedimentos, incluidos materiales recogidos durante expediciones realizadas en 2023 y 2024.

Mediante técnicas de secuenciación genética identificaron 11.742 unidades taxonómicas virales, utilizadas para agrupar secuencias relacionadas.

Los virus descubiertos podrían cumplir funciones esenciales para el océano

Aunque la cifra puede parecer alarmante, el hallazgo no significa que se hayan identificado miles de nuevas amenazas para la salud humana.

Muchos de estos virus están relacionados con bacteriófagos, organismos que infectan bacterias y otros microorganismos.

Los análisis genéticos sugieren que podrían participar indirectamente en procesos fundamentales para el equilibrio del ecosistema marino.

Entre ellos se encuentran los ciclos del carbono, nitrógeno, fósforo y azufre, además de diferentes transformaciones químicas relacionadas con los metales.

Algunos virus también contienen genes que podrían modificar el metabolismo de sus huéspedes y favorecer su adaptación a ambientes con elevadas concentraciones de minerales.

Sin embargo, estas funciones todavía deben confirmarse mediante investigaciones experimentales.

La minería submarina podría amenazar un ecosistema que apenas conocemos

Los nódulos minerales que atraen a las compañías mineras tardan millones de años en formarse.

Además de almacenar metales, proporcionan superficies donde viven diferentes organismos marinos.

Su extracción podría remover grandes cantidades de sedimentos y alterar comunidades biológicas adaptadas a condiciones extremas.

El problema es que todavía se desconoce cómo responderían estos microorganismos y sus virus a las modificaciones del entorno.

Investigaciones anteriores han demostrado que algunas perturbaciones físicas del fondo oceánico pueden permanecer visibles durante décadas.

Por eso, el nuevo catálogo genético representa una referencia fundamental para evaluar los posibles impactos de futuras actividades mineras.

El descubrimiento también plantea una paradoja: mientras las potencias tecnológicas buscan minerales para impulsar la transición energética, los científicos están descubriendo que esos mismos territorios esconden ecosistemas cuya importancia todavía no comprendemos completamente.

Fuente: Xataka.

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