Uno de los observatorios espaciales más importantes de la NASA está llegando al final de su historia. El telescopio Neil Gehrels Swift, lanzado en noviembre de 2004, se encuentra en las etapas finales de su descenso hacia la atmósfera terrestre después de casi 22 años de actividad científica.
La agencia espacial estadounidense prevé que el aparato reingrese en la atmósfera el 4 de noviembre de 2026, aunque el momento exacto continúa sujeto a cambios.
El satélite, de aproximadamente 1.450 kilogramos, viaja a una velocidad cercana a los 7,81 kilómetros por segundo. La resistencia atmosférica reduce progresivamente su altitud hasta provocar su caída definitiva.
Aunque gran parte de su estructura se destruirá durante el reingreso, algunos componentes podrían sobrevivir y alcanzar la superficie terrestre.

¿Dónde podrían caer los restos del telescopio Swift?
Uno de los interrogantes más importantes es determinar dónde terminarán los fragmentos que resistan las temperaturas extremas del reingreso.
Según la NASA, la trayectoria orbital del observatorio limita las posibles zonas de caída a una franja comprendida entre los 20,6 grados de latitud norte y los 20,6 grados de latitud sur.
Esta región incluye sectores de América Central, el Caribe, el norte de Sudamérica, África, Asia y el océano Pacífico.
Entre los países situados parcialmente dentro de esa franja aparecen Colombia, Venezuela, Brasil, Ecuador y Perú.
Sin embargo, encontrarse dentro del corredor orbital no significa que exista una probabilidad especialmente elevada de recibir fragmentos.
La mayoría de la superficie terrestre está cubierta por océanos, por lo que una caída sobre el agua sigue siendo una posibilidad importante.
Cómo seguir en vivo el recorrido del telescopio
Los interesados pueden consultar distintas plataformas públicas de seguimiento satelital para observar la posición aproximada del Swift.
Entre ellas se encuentran N2YO, Orbital Radar y KeepTrack, que utilizan información orbital para representar el desplazamiento de objetos alrededor de la Tierra.
Para localizar el observatorio, basta con introducir su identificador NORAD 28485.
Estas herramientas permiten visualizar su recorrido, velocidad y trayectoria estimada.
Sin embargo, las posiciones calculadas no indican necesariamente el lugar del impacto, ya que las condiciones atmosféricas pueden modificar rápidamente las predicciones.
La NASA y la Fuerza Espacial estadounidense continúan actualizando sus estimaciones a medida que el satélite pierde altura.
Qué ocurrirá cuando entre en la atmósfera
Durante el reingreso, la compresión del aire y las elevadas temperaturas comenzarán a destruir progresivamente el observatorio.
Los paneles solares y las estructuras externas probablemente se desprenderán primero, mientras que gran parte de los materiales se fragmentarán, fundirán o vaporizarán.
Algunas piezas especialmente resistentes podrían alcanzar la superficie.
La NASA estima que la probabilidad de que alguna persona resulte herida durante este proceso es aproximadamente de una entre 2.100.
Aunque el riesgo es reducido, las autoridades recomiendan no manipular posibles restos espaciales.
El final de una misión que transformó la astronomía
Swift fue diseñado originalmente para funcionar durante dos años, pero terminó multiplicando por más de diez su vida operativa.
Su misión principal consistía en detectar explosiones de rayos gamma, fenómenos extremadamente energéticos asociados con la muerte de estrellas masivas y otros acontecimientos cósmicos.
Durante su trayectoria también observó supernovas, agujeros negros y numerosos objetos astronómicos.
La actividad solar aceleró recientemente su descenso al aumentar la resistencia atmosférica.
Ahora, mientras se aproxima su despedida definitiva, el observatorio deja un enorme archivo científico que continuará siendo utilizado por investigadores de todo el mundo.
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