Desde hace más de medio siglo, el Triángulo de las Bermudas ha sido sinónimo de misterio, tragedias inexplicables y todo tipo de teorías sobrenaturales. Ubicada entre Miami, Puerto Rico y las islas Bermudas, esta zona del Atlántico atrapó la imaginación de millones con relatos de desapariciones repentinas de barcos y aviones. Sin embargo, un científico australiano afirma tener la clave para entender por qué tantas cosas extrañas suceden allí… y su respuesta es tan inesperada como desmitificadora.

Triángulo de las bermudas
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Un enfoque que rompe con todo lo que se creía

Karl Kruszelnicki, científico de la Universidad de Sídney, lanza una afirmación directa y polémica: el Triángulo de las Bermudas no tiene nada de especial. Según él, la explicación detrás de las supuestas desapariciones no es ni sobrenatural, ni alienígena, ni siquiera misteriosa. Simplemente, el tráfico en la zona es altísimo, y por eso hay más incidentes reportados.

“No hay ningún misterio”, asegura. “Se trata de una región cercana al ecuador, próxima a América del Norte, una de las zonas más transitadas del mundo por rutas aéreas y marítimas.” Con ese simple argumento, Kruszelnicki desarma años de especulaciones, y cita datos contundentes: la tasa de desapariciones en esa área es proporcional al volumen de tráfico, de acuerdo con Lloyd’s de Londres y la Guardia Costera de EE.UU.

El vuelo 19: el caso que encendió la leyenda

Uno de los sucesos más icónicos que alimentó el mito del Triángulo ocurrió el 5 de diciembre de 1945. Ese día, cinco aviones TBM Avenger de la Marina estadounidense, conocidos como el Vuelo 19, partieron desde Florida para un ejercicio de entrenamiento. Jamás regresaron.

Los reportes indicaron que el piloto a cargo, el teniente Charles Taylor, perdió la orientación. Las brújulas dejaron de funcionar, las comunicaciones se tornaron caóticas y el clima empeoró drásticamente. Poco después, el avión de rescate enviado para buscarlos también desapareció sin dejar rastro.

La doble desaparición y la falta total de restos desataron una ola de teorías sin base científica, pero cargadas de atractivo narrativo. Desde ese momento, el Triángulo de las Bermudas quedó instalado como una zona maldita, inmune a la lógica y devoradora de tecnología.

Teorías extraordinarias que aún sobreviven

A lo largo de los años, autores como Vincent Gaddis o Charles Berlitz alimentaron la fascinación por esta región con hipótesis tan imaginativas como imposibles. Algunos propusieron que naves extraterrestres se llevaban a los tripulantes; otros hablaban de portales a otras dimensiones o de una Atlántida sumergida con tecnologías capaces de interferir con las brújulas y motores.

También se mencionan tormentas electromagnéticas, monstruos marinos o fenómenos inexplicables que, según estas ideas, serían únicos del lugar. En redes sociales como X (antes Twitter), estas creencias siguen teniendo fuerza, con relatos de luces extrañas y embarcaciones desaparecidas que refuerzan el mito.

Ciencia contra mito: ¿fin del misterio?

Frente al entusiasmo popular por lo inexplicable, la ciencia busca devolverle la lógica a un relato marcado por lo fantástico. La propuesta de Kruszelnicki es clara: en una región de tanto tráfico, es normal que haya accidentes. La diferencia es que en este caso, cada incidente se magnifica por el mito que lo rodea.

Aunque muchos no quieran abandonar las versiones más dramáticas, la explicación racional se impone con fuerza. Y con ella, el Triángulo de las Bermudas podría perder parte de su halo místico… o transformarse en otro ejemplo más de cómo los mitos se construyen y se resisten a morir.

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