Con la llegada del calor, las piscinas públicas se convierten en refugios imprescindibles. Pero con ellas también surgen viejos temores y advertencias que todos hemos oído desde pequeños. ¿Qué hay de cierto en lo que nos decían sobre cortarse la digestión, teñirse el pelo o que el agua detecta si alguien se orina? Hoy desmontamos –y confirmamos– algunos de los mitos más comunes del verano.
El corte de digestión no existe como creías
Es uno de los clásicos del verano: «No te metas al agua después de comer o te dará un corte de digestión«. Lo cierto es que el verdadero peligro no está en comer antes de nadar, sino en cómo te metes al agua.

La hidrocución, que es el nombre real del fenómeno, ocurre cuando hay un cambio brusco de temperatura. Al pasar del calor exterior al agua fría de golpe, los vasos sanguíneos se contraen rápidamente, lo que puede provocar mareos, vómitos, pérdida de consciencia e incluso ahogamientos.
La comida no tiene mucho que ver. Lo importante es entrar al agua de forma gradual, mojándose poco a poco. Ese consejo sí deberías seguirlo.
El pelo rubio sí puede ponerse verde (pero no por el cloro)
Otro mito extendido es que el cloro vuelve verdes las melenas rubias. Sin embargo, el responsable real suele ser el cobre, presente en algunas tuberías o productos antialgas.
El cloro contribuye solo indirectamente, ya que al resecar y volver más poroso el cabello, este absorbe más fácilmente otras sustancias. Si quieres evitar la sorpresa verdosa, moja antes tu pelo con agua dulce o usa gorro de baño.
No, el agua no cambia de color si alguien se orina
Uno de los cuentos más populares y efectivos: que el agua se tiñe si alguien se hace pis. Aunque nunca lo hayas visto, el miedo persiste. La verdad es que no existe ningún componente en el agua que delate visualmente al infractor.
Sin embargo, eso no significa que sea inocuo. La mezcla de orina y cloro genera cloraminas, compuestos que pueden afectar nuestra salud.
Si te pican los ojos, no culpes al cloro
¿Creías que el cloro irritaba tus ojos? En realidad, las culpables son las cloraminas, esas sustancias que surgen al mezclarse el cloro con sudor, orina o restos corporales. Estas no solo enrojecen los ojos, también irritan las vías respiratorias.

Por eso es vital ducharse antes de entrar al agua: no es solo cortesía, es prevención.
El fuerte olor a “cloro” indica lo contrario a lo que piensas
Si al llegar a una piscina te invade ese característico olor fuerte, no asumas que está bien desinfectada. Ese aroma proviene, nuevamente, de las cloraminas. Su presencia indica que el agua está sobrecargada de materia orgánica y necesita mantenimiento urgente, no que esté más limpia.
El mito que no debería seguir existiendo
Y para terminar, uno que ni merece análisis: no, no puedes quedarte embarazada por bañarte en una piscina pública. Si aún dudas, mejor repasa biología básica antes de tu próximo chapuzón.
🔬 ¿Te fascina la ciencia? Suscribite a nuestro canal de YouTube para contenido científico que te va a volar la cabeza.
▶ Suscribirme




