Durante décadas, los científicos sospechaban que algo había despojado a Marte de su atmósfera densa y, con ella, de su antigua capacidad para albergar agua líquida. Ahora, por primera vez, una misión de la NASA ha conseguido observar directamente uno de los procesos clave que explican ese fenómeno: la pulverización catódica, un mecanismo impulsado por el viento solar que expulsa gases hacia el espacio.

El descubrimiento lo realizó MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile Evolution), la nave que desde 2014 estudia la atmósfera superior de Marte. Sus datos no solo confirman el proceso en acción, sino que revelan que su intensidad es mucho mayor a la estimada hasta ahora.

¿Qué es la pulverización catódica?

Este fenómeno ocurre cuando el viento solar —una corriente de partículas cargadas emitida por el Sol— impacta directamente sobre la atmósfera de Marte, que carece de un campo magnético global que lo proteja (como sí ocurre en la Tierra). Al colisionar con partículas neutras, los iones solares transfieren su energía y expulsan esas partículas al espacio si alcanzan suficiente velocidad.

Shannon Curry, directora científica de MAVEN, lo explica con una analogía simple: “Es como lanzar una bala de cañón en una piscina”.

Durante una tormenta solar registrada en 2016, los sensores de MAVEN detectaron un aumento drástico en la intensidad del proceso, lo que confirmó que este tipo de eventos podrían haber acelerado dramáticamente la pérdida de atmósfera hace miles de millones de años, cuando la actividad solar era mucho más agresiva.

Las huellas del pasado marciano

El hallazgo se basa en el análisis de isótopos de argón en distintas capas de la atmósfera. En las zonas altas, los científicos detectaron una menor proporción de isótopos livianos, lo que indica que fueron expulsados al espacio por este fenómeno. Esta diferencia isotópica es como una firma química que evidencia la pérdida sostenida de gases durante eones.

Además, la medición reveló que la tasa actual de pulverización es más de cuatro veces mayor a lo que se creía, lo que obliga a recalibrar los modelos sobre la evolución climática de Marte.

MAVEN: una misión clave para entender Marte (y otros mundos)

El trabajo de MAVEN se realizó gracias a la coordinación de tres instrumentos clave:

Gracias a ellos, los investigadores lograron crear mapas detallados de la interacción entre el viento solar y la atmósfera marciana, demostrando con precisión cómo se produce este tipo de pérdida atmosférica.

Esta investigación, publicada en Science Advances, también tiene implicancias para el estudio de otros cuerpos celestes sin protección magnética, como Titán, Ganímedes o exoplanetas similares a Marte.

Una pieza clave para comprender la habitabilidad

Marte fue, durante sus primeros 500 millones de años, un planeta con agua líquida, clima más templado y potencial para la vida microbiana. Pero la pérdida de su atmósfera transformó ese entorno. Comprender exactamente cómo y cuándo ocurrió es clave para reconstruir su historia y evaluar si alguna vez fue verdaderamente habitable.

El fenómeno observado por MAVEN se convierte ahora en una de las explicaciones más sólidas sobre por qué Marte perdió esas condiciones. Y, al mismo tiempo, ofrece pistas sobre cómo pueden evolucionar otros planetas sin escudos magnéticos ante una estrella activa.

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