Durante años, los MMO han sido conocidos por exigir tiempo, paciencia y cientos de horas para descubrir todo lo que ofrecen. Pero un pequeño estudio independiente cree que esa fórmula puede reinventarse por completo. Con el primer tráiler de Minimo ya publicado, la propuesta plantea una idea poco común: reunir a cientos de jugadores en un mismo mundo, enfrentar desafíos cooperativos y resolverlo todo en partidas que apenas duran media hora. El resultado es un experimento que intenta comprimir la escala social de los grandes juegos online en sesiones rápidas y caóticas.

Un MMO que intenta condensar la experiencia online en media hora
El proyecto surge de Low Drag Labs, un estudio independiente que decidió replantear algunas de las bases tradicionales del género multijugador masivo. En lugar de mundos persistentes donde los jugadores progresan durante meses o incluso años, la idea aquí es mucho más inmediata.
Cada partida funciona como una incursión independiente. Hasta 200 jugadores pueden entrar al mismo tiempo en un mundo generado de forma procedimental, donde todos comparten el mismo objetivo: avanzar lo más lejos posible antes de que la dificultad supere al grupo.
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Ver todas las ofertas →El escenario cambia en cada sesión. Nuevas zonas aparecen a medida que los jugadores completan objetivos colectivos, derrotan enemigos importantes o desbloquean eventos especiales. Este progreso no es individual, sino comunitario. Lo que haga un jugador afecta a todos los demás.
Ese diseño crea situaciones impredecibles. Un grupo puede avanzar rápidamente y desbloquear regiones más peligrosas antes de que todos estén preparados, mientras que en otras ocasiones la colaboración permite superar desafíos que serían imposibles en solitario.
El propio equipo de desarrollo explicó que el objetivo era capturar la sensación de esos momentos memorables que ocurren en los MMO tradicionales, cuando decenas de jugadores se reúnen para enfrentar un desafío común. La diferencia es que aquí todo ocurre en un período mucho más corto.
En lugar de dedicar semanas a construir una raid o completar misiones complejas, la experiencia se concentra en una sesión rápida donde cada jugador contribuye a la evolución del mundo.
Un sistema de clases tan amplio como impredecible
Uno de los elementos más llamativos del proyecto es la cantidad de opciones disponibles para los jugadores. Minimo incluye un sistema con 50 clases diferentes que pueden elegirse o cambiarse según el estilo de juego que cada persona prefiera.
Entre ellas aparecen los roles clásicos de combate, apoyo o control del campo de batalla. Pero el estudio también ha introducido opciones más inusuales que buscan reforzar el tono caótico del juego.
Algunas clases permiten lanzar poderosos hechizos, otras se centran en reforzar a los aliados o crear ventajas estratégicas durante el combate. También hay personajes capaces de fabricar objetos o modificar el entorno para facilitar la supervivencia del grupo.
Sin embargo, el diseño no se limita a las convenciones del género. En algunos casos las habilidades pueden resultar inesperadas o incluso absurdas, como atacar con utensilios de cocina o motivar al equipo utilizando música.
Este enfoque mezcla humor con mecánicas tradicionales de rol, creando una experiencia que puede cambiar drásticamente dependiendo de la combinación de clases presentes en cada partida.
El resultado es un sistema donde la coordinación entre jugadores es importante, pero donde también hay espacio para el caos y la improvisación.
Un proyecto indie que busca recuperar el espíritu social de los MMO
Detrás del proyecto se encuentran Jon Selin y Mike Hines, dos desarrolladores con experiencia en la industria de los juegos multijugador online. Ambos decidieron fundar Low Drag Labs para experimentar con nuevas ideas dentro del género.
A diferencia de muchos estudios tradicionales, el equipo trabaja de forma completamente remota, reuniendo talento desde distintas partes del mundo. Esta estructura más flexible les ha permitido explorar conceptos que quizás serían difíciles de desarrollar dentro de una gran compañía.
El objetivo principal del proyecto es ofrecer una alternativa a quienes disfrutan del componente social de los MMO pero no pueden dedicar largas sesiones de juego cada semana.
En lugar de campañas extensas o sistemas de progresión que requieren meses de inversión, el juego propone experiencias rápidas donde la cooperación entre jugadores sigue siendo el elemento central.
El primer tráiler deja ver precisamente ese enfoque: grandes grupos avanzando juntos, enemigos gigantescos apareciendo de forma inesperada y un mundo que cambia constantemente según las decisiones colectivas.
Si la idea funciona como esperan sus creadores, Minimo podría convertirse en una curiosa reinterpretación del género online, adaptada a un ritmo de juego mucho más rápido pero sin perder la escala social que hizo populares a los MMO clásicos.
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Franco Del Valle lidera la información sobre videojuegos en Oasis Nerd. Formado en la escuela de los RPG clásicos y los primeros grandes mundos compartidos, hoy sigue de cerca el pulso de un sector en constante cambio. Su mirada mezcla la nostalgia justa del veterano con el análisis agudo de quien entiende hacia dónde se dirigen las nuevas experiencias de juego.






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