Hace miles de años, América del Sur estuvo habitada por animales enormes que hoy parecen casi imposibles. Entre ellos estaban los perezosos gigantes, mamíferos de varias toneladas que convivieron con los primeros humanos del continente antes de la gran extinción de la megafauna. Ahora, un hallazgo en Brasil acaba de sumar una pieza clave a esa historia prehistórica.
Una nueva especie en cavernas de Brasil
El estudio, publicado en Zoological Journal of the Linnean Society, identificó una nueva especie de perezoso gigante bautizada como Ocnotherium giganteum. Los fósiles fueron hallados en cavernas de Bahía y Minas Gerais, y permitieron resolver un misterio que había comenzado en el siglo XIX, cuando solo se conocían tres dientes aislados de este animal.
Lo excepcional del hallazgo es que los investigadores lograron reconstruir cerca del 90% del esqueleto, algo poco frecuente en paleontología. Gracias a esa conservación, pudieron estimar que el animal alcanzaba unas dos toneladas de peso y tenía rasgos anatómicos que lo diferenciaban de otros perezosos gigantes como Glossotherium, Mylodon o Lestodon.
El animal vivió hacia el final del Pleistoceno, hace unos 12.000 años, poco antes de la desaparición de gran parte de la megafauna sudamericana. Su identificación también ayuda a completar el mapa fósil de regiones tropicales e intertropicales, donde todavía existen grandes vacíos de conocimiento frente a zonas mejor estudiadas como la región pampeana.

Cómo era este coloso prehistórico
Mediante tomografía computada, los científicos analizaron el interior del cráneo y reconstruyeron digitalmente estructuras como el cerebro, el oído interno, los nervios y la vascularización. Los resultados mostraron que Ocnotherium giganteum tenía un olfato muy desarrollado, probablemente útil para encontrar alimento, detectar depredadores o reconocer individuos de su misma especie.
También presentaba grandes cavidades de aire en el cráneo, una adaptación que habría reducido el peso de la cabeza y facilitado el movimiento del cuello. Su cuerpo contaba con unas 50 vértebras, patas delanteras relativamente cortas pero móviles, y una mano prensil poderosa con cinco dedos.
Las patas traseras eran robustas y curvadas, con pies torcidos hacia adentro. Según los investigadores, caminaba normalmente en cuatro patas, aunque podía erguirse ocasionalmente sobre sus miembros posteriores. Además, su piel estaba reforzada con miles de pequeños osteodermos, placas óseas que funcionaban como una especie de armadura natural.
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El perezoso gigante de dos toneladas que resuelve un misterio fósil de casi 200 años
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Un vínculo directo con los primeros humanos
Uno de los datos más llamativos del estudio es la presencia de marcas de origen humano en un húmero del animal. Estas señales sugieren que Ocnotherium giganteum fue manipulado por Homo sapiens hace miles de años.
Los cortes indican que el animal pudo haber sido descuartizado con herramientas. Aún no está claro si fue cazado activamente o si los humanos aprovecharon un cadáver encontrado en la naturaleza, pero la evidencia apunta a que este enorme perezoso formó parte de la dieta de los primeros pobladores sudamericanos.
El descubrimiento no solo suma una nueva especie a la megafauna brasileña. También muestra que los ecosistemas tropicales del pasado fueron mucho más complejos de lo que se sabía y que la relación entre humanos y grandes mamíferos en Sudamérica todavía guarda muchas respuestas bajo tierra.
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