Hace 66 millones de años, un asteroide cambió para siempre la historia de la vida en la Tierra. La catástrofe eliminó a los dinosaurios no avianos y provocó la desaparición de cerca del 75% de las especies. Sin embargo, algunos animales pequeños, flexibles y capaces de alimentarse de distintas fuentes lograron atravesar ese colapso. Entre ellos estaban ciertos mamíferos primitivos, como los del género Cimolodon.
Un fósil pequeño con una historia enorme
Un estudio publicado en Journal of Vertebrate Palaeontology describió una nueva especie descubierta en Baja California: Cimolodon desosai. Este mamífero vivió hace unos 75 millones de años, durante el Cretácico Superior, cuando los dinosaurios todavía dominaban los ecosistemas terrestres.
Su tamaño era similar al de un hámster dorado. Probablemente se movía entre el suelo y los árboles en busca de insectos, frutas y otros alimentos pequeños. Esa dieta variada pudo ser una ventaja decisiva en un mundo inestable, especialmente tras la extinción masiva que transformó por completo los ecosistemas.
El género Cimolodon pertenecía a los multituberculados, un grupo de mamíferos que apareció en el Jurásico y logró sobrevivir durante más de 100 millones de años. Su éxito evolutivo los convierte en una pieza clave para entender cómo los mamíferos resistieron grandes crisis y luego se diversificaron.
Por qué este hallazgo es tan importante
Los fósiles de mamíferos pequeños suelen conservarse de forma fragmentaria. Muchas veces los paleontólogos encuentran solo dientes, porque son las partes más duras y resistentes del cuerpo. En este caso, el hallazgo fue excepcional: los investigadores recuperaron un cráneo, una mandíbula, dientes, un fémur y un cúbito.
Esa combinación permitió reconstruir con más precisión cómo era el animal, cuánto medía y cómo pudo haberse desplazado. También ayudó a comparar sus rasgos con los de otras especies del mismo género y confirmar que se trataba de una especie nueva.
El descubrimiento ocurrió en 2009, cuando el equipo detectó primero un pequeño diente sobresaliendo de la roca. Al observar mejor la grieta, encontraron más huesos conservados. Para los investigadores, ese detalle convirtió un hallazgo ya valioso en una oportunidad poco común para estudiar la anatomía completa de un mamífero del Cretácico.
El secreto de los supervivientes
Según el equipo de la Universidad de Washington, Cimolodon desosai fue antecesor de especies que sobrevivieron a la extinción que acabó con los dinosaurios. Su pequeño tamaño y su dieta omnívora habrían sido dos características fundamentales.
Ser pequeño permite requerir menos alimento y refugiarse con mayor facilidad. Ser omnívoro, en cambio, ofrece flexibilidad: si desaparece una fuente de comida, el animal puede recurrir a otra. En un planeta cubierto por polvo, incendios, frío y ecosistemas alterados, esa adaptabilidad pudo marcar la diferencia entre desaparecer o continuar.
La nueva especie fue nombrada en honor a Michael de Sosa VI, el asistente de campo que encontró el fósil y que falleció durante el desarrollo del estudio. Su nombre quedó ligado a un animal diminuto, pero decisivo para entender una de las grandes preguntas de la paleontología: cómo algunos mamíferos lograron sobrevivir al peor golpe ecológico de la era de los dinosaurios.
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