Los primeros casos humanos de fiebre del Nilo Occidental de la temporada en España volvieron a encender las alertas sanitarias. Se notificaron infecciones en Alicante y en municipios de Sevilla, mientras las autoridades intensifican la vigilancia de mosquitos, aves y équidos en las zonas con circulación del virus.
La fiebre del Nilo Occidental está causada por un virus que circula principalmente entre aves y mosquitos. Los humanos y los caballos pueden infectarse de forma accidental cuando son picados por mosquitos portadores, especialmente del género Culex.
Un virus que depende de aves y mosquitos
El ciclo natural del virus se mantiene en las aves, que actúan como reservorio, y en los mosquitos, que lo transmiten al alimentarse. Cuando el virus se establece en una región, pueden aparecer casos en humanos y también en caballos.
En Europa, la actividad suele aumentar durante los meses cálidos y húmedos, cuando hay más mosquitos. En España, el virus ya se ha detectado en temporadas anteriores y su vigilancia se volvió especialmente importante tras los brotes registrados en los últimos años.
La mayoría de las infecciones humanas no produce síntomas. Según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, alrededor del 80% de las personas infectadas permanece asintomática y menos del 1% desarrolla enfermedad neuroinvasiva.
Cuándo puede ser grave
Cuando aparecen síntomas, suelen parecerse a los de una gripe: fiebre, dolor de cabeza, cansancio, dolores musculares o malestar general. El período de incubación puede variar, aunque generalmente los síntomas aparecen días después de la picadura.
Los cuadros graves son poco frecuentes, pero pueden incluir meningitis, encefalitis o parálisis flácida aguda. El riesgo aumenta en personas mayores, inmunodeprimidas o con enfermedades previas.
Actualmente no existe una vacuna de uso humano contra el virus del Nilo Occidental. Por eso, la prevención se centra en evitar las picaduras y reducir los criaderos de mosquitos.
Cómo protegerse
Las medidas más eficaces son simples: usar repelente, vestir ropa clara y de manga larga al amanecer y al atardecer, colocar mosquiteras y eliminar agua estancada en macetas, cubos, canalones o recipientes exteriores.
También se recomienda no manipular aves muertas o animales silvestres sin protección, ya que pueden formar parte de la vigilancia epidemiológica.
Los nuevos casos no implican una alarma generalizada, pero sí recuerdan que el virus ya forma parte del mapa sanitario europeo. La clave está en detectarlo temprano, controlar los mosquitos y reducir la exposición en las zonas de riesgo.
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