Las luces que permanecen encendidas durante la noche en patios, entradas y garajes podrían estar haciendo algo más que iluminar las calles. También pueden alterar el reloj estacional de los mosquitos que transmiten el virus del Nilo Occidental.

Un experimento realizado en Columbus, Ohio, comprobó que las hembras de Culex pipiens expuestas a iluminación artificial nocturna tardaban considerablemente más en entrar en su periodo de reposo invernal.

El efecto fue incluso mayor que el provocado por las temperaturas urbanas.

Los mosquitos utilizan la duración del día para saber cuándo llega el invierno

Durante el otoño, las hembras de Culex pipiens detectan que las jornadas se hacen más cortas y comienzan un proceso conocido como diapausa.

En esa etapa dejan de buscar sangre, suspenden su actividad reproductiva y acumulan reservas energéticas para sobrevivir hasta la primavera.

Para estos insectos, la duración del día funciona como una señal especialmente fiable porque cambia de forma predecible cada año. El problema aparece cuando la iluminación nocturna artificial altera esa referencia.

El equipo liderado por Lydia Fyie instaló pequeños recintos con mosquitos en propiedades privadas de Columbus durante los otoños de 2022 y 2023. En cada lugar colocaron un grupo cerca de una luminaria exterior existente y otro en una zona oscura.

La luz artificial está cambiando el reloj biológico de los mosquitos: puede alargar la temporada del virus del Nilo
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En octubre, el 59% de los expuestos a luz todavía seguía activo

Cuando los mosquitos alcanzaron la edad adulta, fueron llevados al laboratorio para estudiar si habían entrado o no en diapausa.

Los resultados mostraron una diferencia notable.

En septiembre, los mosquitos criados bajo iluminación nocturna entraron en reposo a una tasa aproximadamente cuatro veces menor que aquellos mantenidos en oscuridad.

Un mes después, la diferencia era todavía más clara: todos los ejemplares del grupo oscuro habían iniciado su dormancia invernal, mientras que el 59% de los expuestos a luz seguía activo.

Los investigadores también comprobaron que la iluminación podía imponerse incluso al efecto de la temperatura. Entre los mosquitos mantenidos a oscuras, los patios más cálidos retrasaban la diapausa. Entre los expuestos a luz, en cambio, la temperatura prácticamente dejó de marcar la diferencia.

Bastó una iluminación similar a la de un cielo estrellado

Uno de los resultados más llamativos fue la poca cantidad de luz necesaria para alterar el comportamiento.

Una intensidad de apenas 0,87 lux ya fue suficiente para mantener activos a algunos mosquitos, un nivel comparable al de una noche muy iluminada de forma natural.

La consecuencia directa fue que siguieron buscando sangre.

En septiembre, el 70% de las hembras expuestas a luz aceptó una comida de sangre, frente al 37% de las que habían permanecido en oscuridad.

Esto resulta relevante porque Culex pipiens es uno de los principales vectores del virus del Nilo Occidental. Normalmente, la transmisión disminuye durante el otoño cuando los mosquitos dejan de alimentarse. Si ese descanso se retrasa, la temporada de picaduras también podría prolongarse.

Incluso podrían aparecer generaciones adicionales

El efecto no termina en que los mosquitos piquen durante algunas semanas más.

A finales de octubre, algunas hembras sometidas a contaminación lumínica todavía fueron capaces de alimentarse y producir descendencia.

Una temporada activa más larga podría permitir generaciones adicionales de mosquitos antes del invierno, aumentando el número de ejemplares capaces de llegar a la siguiente primavera.

Apagar luces puede ser más efectivo que simplemente cambiar la bombilla

El estudio también cuestiona que usar iluminación cálida sea suficiente para evitar el problema.

Las lámparas blancas cálidas empleadas en las viviendas continuaron interfiriendo con la diapausa, probablemente porque incluso algunos LED cálidos mantienen componentes del espectro que los insectos pueden detectar.

Por eso, los investigadores apuntan a soluciones más sencillas: reducir las horas de iluminación, proteger mejor las luminarias y utilizar temporizadores o sensores de movimiento.

El trabajo todavía deberá comprobarse con poblaciones silvestres y durante periodos más largos. Pero el resultado deja una idea clara: para un mosquito, una pequeña luz encendida durante la noche puede ser suficiente para hacer que el invierno parezca llegar más tarde.

Fuente: Infobae.

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