Una pequeña roca encontrada en el desierto del Sahara podría ayudar a resolver uno de los mayores misterios de la exploración espacial: si alguna vez existió vida en Marte.

Un equipo internacional de científicos ha analizado un meteorito marciano de al menos 4.100 millones de años de antigüedad y ha encontrado evidencias de que estuvo expuesto al agua durante las primeras etapas de la historia del planeta.

La investigación, publicada en la revista Science, revela que Marte pudo haber tenido ambientes mucho más húmedos y dinámicos de lo que sugieren sus actuales paisajes desérticos.

El meteorito, denominado Teghaza 001, fue descubierto en 2022 en el Sahara y posteriormente estudiado por investigadores de la Universidad de Nuevo México y del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

Sus características lo convierten en una pieza excepcional para reconstruir el pasado del planeta rojo.

Un meteorito de Marte de 4.100 millones de años revela señales de agua y abre nuevas preguntas sobre la vida extraterrestre
IngMorrison -Youtube.

El extraño mineral que despertó las sospechas de los científicos

El investigador Carl Agee detectó características inusuales cuando comenzó a examinar la roca.

Su composición recordaba parcialmente a Black Beauty, otro famoso meteorito marciano relacionado con la antigua corteza del planeta y conocido por contener evidencias de agua.

Sin embargo, Teghaza 001 presentaba una particularidad todavía más sorprendente: concentraciones elevadas de óxido de manganeso.

Este compuesto puede generarse mediante diferentes procesos químicos y también está asociado, en determinados ambientes terrestres, con la actividad de microorganismos.

Aunque su presencia no demuestra que existiera vida en Marte, constituye una pista interesante para investigar las condiciones ambientales del planeta durante sus primeras etapas.

Los científicos también identificaron diminutos cristales de circón que permitieron determinar la extraordinaria antigüedad de la muestra mediante técnicas de datación radiométrica.

El resultado confirmó que se trata de una de las rocas ígneas marcianas más antiguas estudiadas hasta ahora.

Un meteorito de Marte de 4.100 millones de años revela señales de agua y abre nuevas preguntas sobre la vida extraterrestre
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Marte pudo parecerse mucho más a la Tierra primitiva

Los análisis de los isótopos de oxígeno y de los minerales alterados revelaron que el meteorito estuvo relacionado con procesos en los que intervino agua líquida.

Esto respalda la hipótesis de que Marte experimentó una etapa temprana con condiciones ambientales muy diferentes de las actuales.

Un volcán cerca de una capital esconde algo inesperado: los satélites revelan qué ocurre bajo tierraHace más de 4.000 millones de años, el planeta pudo albergar agua superficial, sistemas hidrotermales y una actividad volcánica capaz de modificar profundamente su corteza.

Estos ambientes resultan especialmente interesantes para la astrobiología porque, en la Tierra, el agua y las fuentes de energía química desempeñan funciones fundamentales en los ecosistemas microbianos.

Los investigadores consideran que Teghaza 001 podría proceder de las antiguas tierras altas del hemisferio sur marciano, una región que conserva algunas de las superficies más primitivas del planeta.

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¿Es una prueba de que hubo vida en Marte?

La respuesta todavía es no.

Aunque los minerales encontrados son compatibles con ambientes potencialmente habitables, no se han identificado fósiles ni señales biológicas concluyentes que permitan afirmar que existieron microorganismos marcianos.

El descubrimiento demuestra algo diferente, pero igualmente importante: que el agua interactuó con las rocas de Marte hace miles de millones de años, cuando el planeta todavía estaba evolucionando.

Además, conocer la posible región de origen del meteorito podría ayudar a seleccionar futuros lugares de exploración para misiones robóticas.

Teghaza 001 funciona así como una cápsula del tiempo que conserva información de una época prácticamente inaccesible.

Y aunque todavía no responde a la pregunta de si estamos solos en el universo, ofrece nuevas pistas sobre uno de los lugares donde la vida pudo haber surgido fuera de la Tierra.

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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