Durante décadas, la ciencia dio por sentado que bajo el fondo marino de los océanos solo podía haber agua salada. Sin embargo, una serie de estudios recientes ha puesto en jaque esa idea. Bajo el Atlántico, frente a la costa este de Estados Unidos, se esconde un enorme reservorio de agua dulce atrapado en sedimentos submarinos desde la última glaciación.
Un acuífero escondido bajo el océano
El hallazgo fue difundido por Live Science, a partir de investigaciones geofísicas y perforaciones científicas realizadas en el margen continental atlántico. Según las estimaciones, el volumen de agua dulce almacenado sería tan grande que podría abastecer a Nueva York durante aproximadamente 800 años.
Este acuífero submarino se extiende a lo largo de cientos de kilómetros bajo el fondo marino y está compuesto por agua de baja salinidad alojada en sedimentos porosos. A diferencia de lo que cabría esperar, el agua no se mezcló rápidamente con el océano, sino que quedó aislada gracias a capas de baja permeabilidad que actuaron como un sello natural.
Un legado de la última glaciación
La principal hipótesis sobre su origen sitúa la formación del reservorio entre hace 15.000 y 20.000 años, durante el último máximo glacial. En aquel período, el nivel del mar era mucho más bajo y grandes extensiones de lo que hoy es el fondo oceánico estaban emergidas.
Las lluvias y el deshielo infiltraron el subsuelo costero, cargándolo de agua dulce. Cuando los glaciares comenzaron a derretirse y el nivel del mar ascendió, esos sedimentos quedaron sumergidos, atrapando el agua bajo el océano durante milenios.
Estudios publicados en Geological Society of America Bulletin muestran que este tipo de acuíferos puede mantenerse estable durante largos períodos de tiempo, incluso frente a cambios drásticos del nivel del mar.
Un laboratorio natural para el clima
Aunque se habían sugerido sistemas similares en otras partes del mundo, nunca antes se había documentado uno con tal extensión y nivel de detalle. Por eso, la costa este de Estados Unidos se ha convertido en un laboratorio natural para entender cómo interactúan el clima, el nivel del mar y los recursos hídricos subterráneos.
La investigación está vinculada a programas internacionales de perforación científica impulsados por el European Consortium for Ocean Research Drilling, que permiten obtener muestras directas del subsuelo marino. Una de estas campañas busca reconstruir la relación entre sedimentos, fluidos y cambios ambientales a lo largo de miles de años.
Qué significa este descubrimiento
Desde el punto de vista científico, el hallazgo aporta información clave sobre el ciclo del agua en escenarios climáticos extremos. Comprender cómo se almacenó y conservó esta agua dulce ayuda a mejorar los modelos que proyectan los efectos del calentamiento global y la subida del nivel del mar.
Por ahora, los investigadores no plantean explotar este acuífero como recurso hídrico. Extraer agua a gran profundidad bajo el océano presenta enormes desafíos técnicos y ambientales. Sin embargo, el descubrimiento abre un debate de fondo.
En un planeta cada vez más afectado por el estrés hídrico, saber que existen gigantescas reservas ocultas bajo el fondo marino cambia nuestra percepción sobre la disponibilidad real de agua dulce y sobre la capacidad de la Tierra para almacenar memoria climática durante miles de años.
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