La idea de traer de vuelta especies desaparecidas suele sonar a ciencia ficción, pero algunas empresas biotecnológicas ya trabajan en tecnologías que podrían acercar ese escenario. Una de ellas es Colossal Biosciences, con sede en Texas, que presentó un avance llamativo: el nacimiento de polluelos de gallina desarrollados en un sistema artificial que reemplaza parte de las funciones de la cáscara de huevo.
Una cáscara artificial impresa en 3D
El procedimiento consistió en colocar huevos fertilizados dentro de una rejilla de polímero impresa en 3D. Esta estructura fue diseñada para cumplir algunas funciones clave de la cáscara natural, como permitir el intercambio de oxígeno y facilitar la absorción de calcio durante el desarrollo embrionario.
Según la compañía, el sistema permitió el nacimiento de 26 polluelos viables, algunos de pocos días y otros de varios meses. Además, una de las ventajas del método es que los científicos pueden observar el crecimiento del embrión en tiempo real, algo mucho más difícil dentro de una cáscara convencional.
Para Colossal Biosciences, este avance podría servir como base para futuros experimentos más complejos con aves modificadas genéticamente. Entre sus objetivos aparece la posibilidad de desarrollar un ave similar al moá gigante de la Isla Sur de Nueva Zelanda, una especie extinta cuyos huevos eran muchísimo más grandes que los de una gallina actual.

El límite entre innovación y desextinción real
El anuncio, sin embargo, fue recibido con cautela por parte de varios especialistas. El biólogo evolutivo Vincent Lynch, de la Universidad de Buffalo, señaló que lo desarrollado por la empresa se parece más a una “cáscara artificial” que a un “huevo artificial” completo.
La diferencia es importante. Una cáscara natural no es el único elemento necesario para que un embrión se desarrolle. Dentro del huevo existen estructuras temporales que nutren, estabilizan y ayudan a eliminar desechos durante el crecimiento. La tecnología de Colossal reemplaza algunas funciones externas, pero no reproduce por completo todo el sistema biológico.
Por eso, algunos expertos advierten que esta herramienta podría permitir crear aves genéticamente modificadas, pero no necesariamente “resucitar” una especie extinta. Fabricar un animal parecido a un moá, con algunos rasgos reconstruidos mediante edición genética, no sería lo mismo que recuperar al moá original.

Un debate científico, ético y ambiental
El proyecto también abre preguntas difíciles. Para intentar recrear especies desaparecidas, los científicos deberían comparar ADN antiguo con genomas de especies actuales, modificar embriones vivos y desarrollar sistemas de incubación mucho más grandes que los usados con gallinas.
Pero incluso si la tecnología avanzara, quedaría una pregunta central: ¿dónde vivirían esos animales? El bioeticista Arthur Caplan, de la Universidad de Nueva York, advirtió que cualquier intento de desextinción debe considerar el hábitat, el ecosistema y las consecuencias ambientales de introducir organismos reconstruidos en el presente.
Otros especialistas creen que estas herramientas podrían tener un uso más urgente en la conservación de especies que todavía existen, pero están en peligro. En lugar de intentar recuperar animales ya desaparecidos, podrían ayudar a preservar células reproductivas, reforzar poblaciones vulnerables o mejorar técnicas de reproducción asistida.
El logro de Colossal Biosciences no resuelve el sueño de la desextinción, pero sí marca un avance técnico relevante. Incubar polluelos sin una cáscara tradicional demuestra que la biotecnología puede imitar parte de los procesos naturales. La gran discusión, ahora, es hasta dónde debería llegar esa imitación y si su mejor destino será revivir el pasado o proteger lo que aún queda vivo.
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