El terremoto y tsunami que golpearon Japón el 11 de marzo de 2011 fueron una de las catástrofes naturales más destructivas de la historia reciente. Ahora, un estudio publicado en Science aporta una pieza clave para entender por qué aquel evento fue tan extremo.
La respuesta estaría bajo el océano Pacífico, en la Fosa de Japón: una capa delgada, blanda y rica en arcilla que actuó como una superficie de deslizamiento excepcionalmente débil.
Una falla que llegó hasta el fondo marino
En muchos grandes terremotos, la ruptura ocurre a gran profundidad y no alcanza directamente el lecho oceánico. Pero en el caso de Japón, la fractura se propagó hasta la zona más superficial de la falla.
Esa diferencia fue decisiva. El fondo marino llegó a desplazarse decenas de metros en muy poco tiempo, empujando una enorme columna de agua y generando el tsunami que arrasó la costa noreste del país.
La capa de arcilla funcionó como una especie de “línea de corte” natural. Al ser tan resbaladiza y débil, permitió que las placas se deslizaran mucho más de lo esperado.
Una perforación récord para encontrar la pista
Para estudiar el fenómeno, los científicos usaron el buque de investigación Chikyu y perforaron a gran profundidad en la zona de la Fosa de Japón. Las muestras extraídas revelaron la presencia de esa capa de sedimento fino, acumulado durante millones de años.
El hallazgo confirma una sospecha que los geólogos tenían desde hace tiempo: no todos los márgenes de subducción se comportan igual. La composición de los materiales en la falla puede definir si una ruptura queda atrapada en profundidad o si llega hasta el fondo oceánico.
Por qué importa para futuros tsunamis
El descubrimiento no permite predecir con exactitud cuándo ocurrirá un megaterremoto, pero sí ayuda a identificar zonas con mayor capacidad de generar tsunamis extremos.
Si existen capas similares en otras fosas oceánicas, podrían aumentar el riesgo de grandes desplazamientos del fondo marino. Eso permitiría mejorar mapas de peligro, modelos de tsunami, normas de construcción y planes de evacuación.
Japón ya era uno de los países más preparados del mundo frente a terremotos. Aun así, el desastre de 2011 mostró que algunos mecanismos geológicos seguían ocultos. Encontrarlos es clave para entender mejor cómo se forman los tsunamis más peligrosos del planeta.
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